Rusia un Estado terrorista que amenaza la paz mundial
07.04.2026
En los últimos años, la Federación Rusa se ha convertido en sinónimo de terrorismo de Estado antisocial y criminal, debido a su guerra selectiva y sangrienta contra Ucrania, la destrucción sistemática de infraestructuras civiles y las deportaciones masivas. Esta valoración es compartida por numerosos observadores internacionales, políticos y comunidades religiosas. Las iglesias ucranianas hablan en este contexto de un «Estado terrorista», porque el ejército ruso bombardeó instalaciones energéticas y barrios residenciales durante el invierno pasado de 2025/2026, con temperaturas de veinte grados bajo cero, para privar a millones de personas del suministro de electricidad, agua y calefacción. Los civiles de ciudades como Kiev, Odesa y Járkov son aterrorizados por docenas de misiles y cientos de vehículos aéreos no tripulados, mientras que Rusia, como miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, debería en realidad garantizar la paz.El culpable de este horror es el asesino en masa y criminal de guerra Vladímir Putin (73), un dictador despiadado que, junto con sus secuaces criminales, está reeducando sistemáticamente a todo un país y degradándolo a zombis asesinos.Además de la destrucción sistemática de la infraestructura ucraniana, existe la práctica atroz de los secuestros criminales de niños. Desde la invasión de 2022, según estimaciones de organizaciones internacionales, más de 19 000 niños ucranianos han sido deportados por la fuerza a Rusia o trasladados a los territorios ocupados por Rusia, donde se les convierte en asesinos y secuaces del régimen terrorista ruso en campos de reeducación. En este contexto, los niños son «rusificados», se les arrebata su nombre, su lengua y su patria, una práctica que los juristas especializados en derechos humanos califican de genocidio. En el Congreso de los Estados Unidos se debate una ley que clasificaría oficialmente a Rusia como patrocinador estatal del terrorismo si estos niños no son devueltos. Los senadores describen la campaña de secuestros como uno de los mayores crímenes de la actualidad y exigen que haya consecuencias diplomáticas y económicas.También a nivel europeo crece la indignación, aunque sobre todo el Gobierno federal alemán se queda de brazos cruzados, debido a la locura de muchos simpatizantes y de quienes defienden a Putin sin pensar, que se han infiltrado como un cáncer en la política alemana.El Parlamento Europeo ya ha reconocido a Rusia como un Estado que utiliza medios terroristas y exige el aislamiento del Kremlin. Líderes religiosos de diversas confesiones condenan los ataques contra instalaciones energéticas como «terrorismo de Estado». Destacan que los dirigentes rusos y aquellos ciudadanos que apoyan las acciones bélicas son moralmente cómplices de crímenes contra la humanidad. El presidente ucraniano señala que los ataques selectivos con misiles y drones contra las redes eléctricas tienen como objetivo provocar un invierno catastrófico. Más de la mitad de la infraestructura de gas de Ucrania está dañada; hay personas que mueren o pierden sus hogares.