Zürcher Nachrichten - Petro blinda a Maduro

EUR -
AED 4.331023
AFN 77.824044
ALL 96.204991
AMD 446.932449
ANG 2.110769
AOA 1081.2786
ARS 1712.071881
AUD 1.697104
AWG 2.122466
AZN 2.007924
BAM 1.945772
BBD 2.377447
BDT 144.365962
BGN 1.980226
BHD 0.444554
BIF 3495.583857
BMD 1.179148
BND 1.499385
BOB 8.186157
BRL 6.208092
BSD 1.180416
BTN 107.944132
BWP 15.536586
BYN 3.37998
BYR 23111.298228
BZD 2.373975
CAD 1.614548
CDF 2541.063785
CHF 0.92033
CLF 0.025849
CLP 1020.682673
CNY 8.190951
CNH 8.184436
COP 4260.603203
CRC 585.686437
CUC 1.179148
CUP 31.247419
CVE 109.699626
CZK 24.301878
DJF 209.557895
DKK 7.468724
DOP 74.227828
DZD 153.236192
EGP 55.532091
ERN 17.687218
ETB 184.008454
FJD 2.627969
FKP 0.860488
GBP 0.863461
GEL 3.177812
GGP 0.860488
GHS 12.943292
GIP 0.860488
GMD 86.077934
GNF 10357.749649
GTQ 9.05732
GYD 246.967642
HKD 9.209086
HNL 31.15941
HRK 7.528271
HTG 154.704646
HUF 380.935486
IDR 19781.384647
ILS 3.656349
IMP 0.860488
INR 107.264075
IQD 1546.330471
IRR 49671.604158
ISK 145.212068
JEP 0.860488
JMD 185.337161
JOD 0.835984
JPY 183.495423
KES 152.263492
KGS 103.115876
KHR 4752.706874
KMF 489.346754
KPW 1061.233082
KRW 1712.346624
KWD 0.362222
KYD 0.983672
KZT 596.092892
LAK 25385.276168
LBP 105707.384156
LKR 365.540714
LRD 218.970746
LSL 18.8985
LTL 3.481717
LVL 0.713255
LYD 7.457659
MAD 10.764223
MDL 19.984849
MGA 5263.893095
MKD 61.629401
MMK 2476.194563
MNT 4203.220257
MOP 9.495959
MRU 46.872427
MUR 53.827748
MVR 18.229311
MWK 2046.76002
MXN 20.530367
MYR 4.648174
MZN 75.182584
NAD 18.8985
NGN 1644.156287
NIO 43.436137
NOK 11.451318
NPR 172.711339
NZD 1.965421
OMR 0.453398
PAB 1.180421
PEN 3.97571
PGK 5.057932
PHP 69.416105
PKR 330.421765
PLN 4.221797
PYG 7848.549884
QAR 4.315061
RON 5.095451
RSD 117.405364
RUB 90.14055
RWF 1725.705999
SAR 4.422011
SBD 9.494043
SCR 17.685253
SDG 709.260254
SEK 10.58085
SGD 1.500743
SHP 0.884666
SLE 28.682728
SLL 24726.14037
SOS 674.628797
SRD 44.837082
STD 24405.980193
STN 24.374379
SVC 10.328898
SYP 13040.874167
SZL 18.889646
THB 37.237836
TJS 11.024827
TMT 4.127018
TND 3.405548
TOP 2.839105
TRY 51.257794
TTD 7.991879
TWD 37.251051
TZS 3052.21225
UAH 50.836046
UGX 4216.270048
USD 1.179148
UYU 45.793985
UZS 14430.626958
VES 436.038953
VND 30681.427545
VUV 140.503382
WST 3.196411
XAF 652.621173
XAG 0.014976
XAU 0.000253
XCD 3.186706
XCG 2.127336
XDR 0.810328
XOF 652.593641
XPF 119.331742
YER 281.020373
ZAR 19.00208
ZMK 10613.749147
ZMW 23.165591
ZWL 379.685133

Petro blinda a Maduro




La escalada de presión de Washington sobre el gobierno de Nicolás Maduro —con recompensas judiciales inéditas, amenazas arancelarias “secundarias” y el fantasma de la descertificación antidrogas— ha empujado a Gustavo Petro a una maniobra política y diplomática de varias capas. Su objetivo declarado: desactivar cualquier escenario de intervención o asfixia que arrastre a Colombia a una crisis regional, blindando a su vez a Caracas bajo el paraguas de la “soberanía latinoamericana”.

La “jugada” de Petro combina cinco vectores: (1) un escudo diplomático regional desde la CELAC; (2) un relato de seguridad compartida en la frontera colombo-venezolana; (3) recomposición económica y comercial con Caracas para elevar el costo de una ruptura; (4) una ofensiva discursiva que deslegitima operaciones militares sin aval regional; y (5) la dosificación de gestos críticos hacia Caracas en materia de derechos humanos para sostener un margen de maniobra con socios occidentales.

1. El escudo de la CELAC. Con la presidencia pro tempore de la CELAC, Petro ha impulsado un frente de “no agresión” que busca fijar una línea roja: cualquier acción militar en Venezuela sin consenso regional sería tratada como agresión contra toda América Latina. Ese marco pretende trasladar el eje de la decisión desde Washington hacia un multilateralismo latinoamericano que atenúe la asimetría de poder y, de paso, ofrezca a Caracas una cobertura política. La apuesta también le sirve a Bogotá para negociar con Washington desde un bloque y no a título individual, en momentos en que se barajan sanciones comerciales de amplio alcance.

2. Seguridad compartida y narrativa de contención. Petro ha ligado su postura a la gestión de riesgos en la frontera: migración, crimen transnacional y cocaína. Al subrayar que Caracas coopera —o puede cooperar— contra el narcotráfico, el Gobierno colombiano intenta desmontar la premisa de que Maduro es solo un factor de desestabilización. De cara a Washington, la señal es clara: la coordinación binacional ofrece mejores resultados que la coerción extraterritorial. De cara a Caracas, el mensaje es de respaldo frente a amenazas externas, a cambio de mantener canales de cooperación operativa en la zona limítrofe.

3. Amarre económico para elevar el costo de la confrontación. El restablecimiento de pasos fronterizos, el aumento del intercambio comercial y la discusión sobre integración energética no son meras medidas técnicas. Construyen interdependencia. Si el comercio bilateral crece y se estabiliza, el precio político y social de cualquier escalada —arancelaria o militar— sube para ambos lados. Petro calcula que cuanto mayor sea la densidad económica entre Colombia y Venezuela, más difícil será justificar en foros regionales una ruptura impulsada por terceros.

4. Discurso de soberanía frente a medidas de “máxima presión”. El endurecimiento de la política estadounidense —incluida la duplicación de la recompensa por la captura de Maduro y la amenaza de imponer aranceles a países que compren crudo venezolano, directa o indirectamente— ha sido contestado por Petro con una retórica que equipara esas medidas a una injerencia que reaviva las peores dinámicas del siglo XX en la región. Presentar la “no intervención” como causa latinoamericana le permite alinear a gobiernos diversos bajo un mínimo común denominador, complicando la formación de una coalición hemisférica pro-sanciones.

5. El matiz: derechos humanos y salidas negociadas. Para no romper puentes con Europa y sectores demócratas en EE. UU., la Casa de Nariño alterna el blindaje soberanista con exhortos sobre libertades públicas, liberación de presos y garantías a la oposición. Es un equilibrio frágil: suficiente para evitar que se etiquete a Colombia como satélite de Caracas, pero no tan severo como para dinamitar la sintonía con Maduro en la frontera. Petro necesita ambas cosas: contención regional y margen con Occidente.

Choques y costes de la maniobra. La estrategia tiene precio. En Washington crecen las voces que plantean descertificar a Colombia en la lucha antidrogas —una decisión con efectos simbólicos y presupuestales— y presionar con aranceles de amplio espectro si Bogotá no se distancia de Caracas. El Departamento de Estado ha elevado el tono, y figuras clave de la política estadounidense han convertido a Petro en blanco retórico. En casa, la oposición lo acusa de “proteger a una dictadura” y advierte que la frontera sigue siendo un polvorín por la presencia de grupos armados. La narrativa oficial, que presenta a Venezuela como socio en seguridad, convive con episodios de violencia y desplazamiento en zonas limítrofes que recuerdan la volatilidad del terreno.

Cálculo estratégico de fondo. ¿Se trata de “proteger a Maduro” o de proteger a Colombia? Para Palacio, ambas cosas convergen: si la presión externa provoca un estallido en Venezuela, el impacto humanitario y criminal se desborda primero sobre Norte de Santander, Arauca, La Guajira y el Caribe. Por eso, la contención —aun cuando alivie a Maduro— es presentada como una política de interés nacional. En paralelo, el reencuadre desde CELAC busca que cualquier negociación con Washington sobre drogas, migración y comercio se haga con la región sentada a la mesa, no desde la unilateralidad.

Lo que viene. Tres tableros marcarán la eficacia —o el fracaso— de la jugada:
-  Decisiones de Washington. Si se concreta una descertificación o se activan aranceles “secundarios” por el petróleo venezolano, la presión sobre Bogotá aumentará y pondrá a prueba la cohesión regional.

Comportamiento de Caracas. Sin gestos verificables en derechos humanos y garantías políticas, la postura matizada de Colombia pierde defensas en foros occidentales.
-  Frontera y comercio. Si la cooperación de seguridad produce resultados medibles y el intercambio legal crece sin alimentar economías ilícitas, el argumento de la “contención cooperativa” gana aire.

-  En síntesis, Petro intenta convertir un pulso bilateral asimétrico —Trump vs. Maduro— en un dilema colectivo latinoamericano donde el costo de “ir por libre” sea demasiado alto. Es una protección por red: diplomática, económica y narrativa. Pero toda red se tensiona si uno de sus nudos —Washington, Caracas o la propia frontera— se rompe.