Zürcher Nachrichten - ¿Europa se rinde ante Moscú?

EUR -
AED 4.214693
AFN 72.868714
ALL 93.691117
AMD 422.440321
ANG 2.054428
AOA 1053.374834
ARS 1679.324882
AUD 1.636596
AWG 2.068309
AZN 1.955249
BAM 1.957244
BBD 2.310405
BDT 140.803895
BGN 1.940229
BHD 0.432618
BIF 3425.188041
BMD 1.147467
BND 1.480993
BOB 7.926884
BRL 5.898787
BSD 1.147146
BTN 108.136964
BWP 15.589095
BYN 3.187352
BYR 22490.346937
BZD 2.307012
CAD 1.626443
CDF 2616.224447
CHF 0.926052
CLF 0.026299
CLP 1035.072773
CNY 7.767895
CNH 7.783531
COP 3967.882408
CRC 520.383975
CUC 1.147467
CUP 30.407867
CVE 109.439681
CZK 24.205064
DJF 203.92823
DKK 7.475304
DOP 67.246004
DZD 152.983747
EGP 57.279476
ERN 17.212
ETB 181.730082
FJD 2.565166
FKP 0.867384
GBP 0.867084
GEL 3.035095
GGP 0.867384
GHS 12.970798
GIP 0.867384
GMD 83.765476
GNF 10071.893203
GTQ 8.750457
GYD 239.958103
HKD 8.992295
HNL 30.641765
HRK 7.534156
HTG 149.840563
HUF 351.762841
IDR 20415.727178
ILS 3.392605
IMP 0.867384
INR 108.341628
IQD 1503.181351
IRR 1577766.686004
ISK 144.011444
JEP 0.867384
JMD 181.253742
JOD 0.813599
JPY 185.050849
KES 148.601297
KGS 100.346402
KHR 4604.214411
KMF 487.673741
KPW 1032.720414
KRW 1756.661089
KWD 0.353432
KYD 0.95588
KZT 559.798422
LAK 25278.69137
LBP 102755.641633
LKR 382.842488
LRD 209.011494
LSL 18.593286
LTL 3.388171
LVL 0.694092
LYD 7.315145
MAD 10.608374
MDL 20.257418
MGA 4819.360456
MKD 61.64321
MMK 2409.132921
MNT 4107.441134
MOP 9.261134
MRU 45.990899
MUR 54.585424
MVR 17.740269
MWK 1992.002553
MXN 19.883113
MYR 4.748107
MZN 73.3274
NAD 18.593237
NGN 1562.850013
NIO 42.009187
NOK 11.114345
NPR 173.023669
NZD 1.999266
OMR 0.441206
PAB 1.147151
PEN 3.883071
PGK 5.034797
PHP 69.590456
PKR 319.344224
PLN 4.260005
PYG 7044.259132
QAR 4.177357
RON 5.238764
RSD 117.350314
RUB 83.762898
RWF 1679.89122
SAR 4.294502
SBD 9.250216
SCR 15.701228
SDG 689.05796
SEK 10.990345
SGD 1.482187
SHP 0.8567
SLE 28.400226
SLL 24061.80676
SOS 655.78141
SRD 42.918127
STD 23750.243559
STN 24.555787
SVC 10.037406
SYP 126.831899
SZL 18.593147
THB 37.770057
TJS 10.639397
TMT 4.027608
TND 3.341137
TOP 2.762825
TRY 53.285029
TTD 7.778774
TWD 36.307342
TZS 3018.982585
UAH 51.532424
UGX 4175.080664
USD 1.147467
UYU 45.863842
UZS 13775.337882
VES 683.931914
VND 30201.323029
VUV 136.141535
WST 3.157603
XAF 656.441368
XAG 0.017686
XAU 0.000276
XCD 3.101087
XCG 2.067325
XDR 0.807469
XOF 648.319055
XPF 119.331742
YER 273.814279
ZAR 18.872848
ZMK 10328.581197
ZMW 20.562262
ZWL 369.483803

¿Europa se rinde ante Moscú?




A medida que la guerra en Ucrania entra en su cuarto año, la pregunta vuelve con fuerza: ¿está Europa bajando los brazos mientras Washington, bajo el mandato de Donald Trump, empuja a Kyiv hacia un acuerdo que favorezca a Moscú? La respuesta corta es no; la larga exige distinguir entre retórica política, maniobra diplomática y hechos verificables sobre financiación, armamento y garantías de seguridad.

Un péndulo en Washington, un ancla en Bruselas
En Estados Unidos, el discurso ha oscilado entre promesas de “acabar la guerra” mediante una cumbre rápida y señales de impaciencia por la falta de avances. La Casa Blanca afirma trabajar en “garantías de seguridad” para Ucrania, y a la vez condiciona pasos clave a un proceso de negociaciones que el Kremlin no ha aceptado formalmente. Este doble movimiento crea un marco de presión: si no hay diálogo, se revisa el apoyo; si lo hay, se modula la ayuda militar, sobre todo en el uso de misiles de largo alcance. Para Kyiv, la prioridad sigue siendo evitar un “alto el fuego congelado” que legitime ocupación y desgaste.

Europa, por su parte, ha pasado de un enfoque reactivo a uno estructural. El “Ukraine Facility” para 2024-2027 asegura financiación estable por decenas de miles de millones de euros, mientras que los beneficios extraordinarios generados por activos rusos inmovilizados se canalizan para sostener a Ucrania y respaldar préstamos del G7. Más allá del dinero, la UE ha impulsado su base industrial de defensa con un objetivo claro: que la munición y los sistemas críticos salgan de fábricas europeas, con ritmos de producción mucho mayores que en 2022.

El músculo industrial europeo ya no es promesa, es capacidad
La escasez de proyectiles de 155 mm marcó 2023. En 2025, la producción europea —impulsada por el programa ASAP y acuerdos bilaterales— se acerca a umbrales que hace dos años parecían inalcanzables. A ello se suma una cadena de anuncios coordinados: sistemas Patriot, radares y cofinanciaciones que refuerzan la defensa aérea ucraniana. Cada batería adicional no solo salva vidas en ciudades y centrales eléctricas, sino que también protege la industria de drones y municiones que Ucrania ha levantado bajo fuego.

Este viraje industrial tiene una lectura política: Europa se prepara para un conflicto largo, independientemente de quién ocupe la Casa Blanca. Si Washington bascula, Bruselas y varias capitales han decidido que su seguridad —energética, económica y territorial— se juega en el Dniéper. Eso no es rendición; es asumir costos y riesgos para sostener a un socio en guerra.

Diplomacia de cumbres: entre la foto y el resultado
Las señales desde Washington hablan de contactos de alto nivel con Moscú y deseos de una reunión directa Zelenski-Putin. Pero el Kremlin ha evitado dar el paso que Kyiv y sus aliados consideran indispensable: reconocer las fronteras internacionalmente aceptadas y retirar tropas. Mientras no haya compromisos verificables, la “paz rápida” corre el riesgo de ser un alto el fuego con líneas de frente congeladas que Rusia pueda rearmar a su conveniencia.

Europa observa ese tablero con escepticismo pragmático. Nadie descarta la diplomacia; lo que se descarta es una paz que legitime la conquista. Por eso, las garantías de seguridad que se discuten —defensa aérea, financiación plurianual, producción de munición y entrenamiento— buscan asegurar que cualquier negociación no nazca viciada por la asimetría militar.

Campo de batalla y escalada a distancia
Sobre el terreno, el patrón es conocido: ataques rusos con misiles y drones contra infraestructura civil y militar ucraniana; golpes ucranianos de largo alcance sobre depósitos de combustible, aeródromos y, últimamente, instalaciones en territorios rusos, con polémica alrededor de objetivos sensibles como centrales energéticas. La dimensión aérea —Patriot, Iris-T, NASAMS, Gepard— sigue siendo decisiva: cada mejora en la cobertura reduce el coste económico y humano de la defensa y da margen a la industria ucraniana para producir y reparar.

¿“Entregar” Ucrania? Las líneas rojas
¿Existe riesgo de que Washington presione por concesiones territoriales? Hay indicios de debates internos y mensajes ambiguos, pero también compromisos públicos de apoyo a la seguridad ucraniana. En paralelo, los europeos han blindado mecanismos financieros y de producción que no dependen de un solo ciclo político estadounidense. La tesis de la “entrega” presupone tres condiciones a la vez: un viraje brusco en la política de EE. UU., la aceptación europea de ese viraje y la voluntad de Kyiv de firmar un acuerdo desventajoso. Hoy, ninguna de las tres está plenamente presente.

Lo que viene
A corto plazo, cabe esperar más diplomacia visible —enviados especiales, calendarios de “dos semanas”, propuestas de alto el fuego— y, en paralelo, más entregas de defensa aérea y munición. A medio plazo, la cuestión es si el frente se estabiliza sin legitimar la ocupación. Si la industria europea sostiene el esfuerzo ucraniano y las garantías de seguridad se concretan, un acuerdo negociado podría, por primera vez, ser algo más que una foto. Si no, la guerra seguirá como hasta ahora: a cámara lenta, pero implacable.

Conclusión
Europa no se rinde: financia, produce y blinda su apoyo. La administración Trump busca una salida “rápida”, pero sin concesiones verificables de Moscú la paz sería papel mojado. Entre la prisa de las cumbres y la paciencia de las fábricas, la balanza —por ahora— se inclina hacia la persistencia europea y la resiliencia ucraniana.