Zürcher Nachrichten - Un cartel desafía al estado

EUR -
AED 4.225652
AFN 74.781422
ALL 93.172811
AMD 421.052567
AOA 1054.989049
ARS 1719.121524
AUD 1.645162
AWG 2.073739
AZN 1.966712
BAM 1.952625
BBD 2.316801
BDT 142.037287
BHD 0.433844
BIF 3445.684793
BMD 1.150479
BND 1.475205
BOB 14.004252
BRL 5.872623
BSD 1.150259
BTN 109.610603
BWP 15.644674
BYN 3.362513
BYR 22549.38963
BZD 2.313477
CAD 1.616521
CDF 2602.383819
CHF 0.933234
CLF 0.026952
CLP 1064.251123
CNY 7.768725
CNH 7.775841
COP 3730.370837
CRC 522.516208
CUC 1.150479
CUP 30.487695
CVE 110.733442
CZK 24.214474
DJF 204.463134
DKK 7.476256
DOP 67.015623
DZD 153.007976
EGP 57.663627
ERN 17.257186
ETB 184.018741
FJD 2.552112
FKP 0.853363
GBP 0.857308
GEL 3.003154
GGP 0.853363
GHS 13.4721
GIP 0.853363
GMD 85.135506
GNF 10066.691947
GTQ 8.776194
GYD 241.031269
HKD 9.022224
HNL 30.831984
HRK 7.535344
HTG 150.395619
HUF 364.449882
IDR 20694.817381
ILS 3.501638
IMP 0.853363
INR 109.654226
IQD 1507.127572
IRR 1582196.33128
ISK 142.015652
JEP 0.853363
JMD 182.213385
JOD 0.815707
JPY 180.642471
KES 148.791673
KGS 100.609628
KHR 4645.047021
KMF 492.405068
KRW 1645.311841
KWD 0.356071
KYD 0.958587
KZT 545.649452
LAK 26000.827293
LBP 103025.400201
LKR 386.210115
LRD 208.524101
LSL 19.017405
LTL 3.397066
LVL 0.695913
LYD 7.322825
MAD 10.739434
MDL 20.084204
MGA 4899.755071
MKD 61.416653
MMK 2415.641494
MNT 4134.279366
MOP 9.291565
MRU 46.122794
MUR 53.795901
MVR 17.775066
MWK 1998.382168
MXN 19.949934
MYR 4.711789
MZN 73.518466
NAD 19.0174
NGN 1569.161798
NIO 42.327671
NOK 10.991775
NPR 175.378125
NZD 1.962585
OMR 0.442347
PAB 1.150249
PEN 3.905298
PGK 5.076458
PHP 70.072799
PKR 319.631884
PLN 4.314383
PYG 6861.424306
QAR 4.194359
RON 5.247219
RSD 117.37763
RUB 92.498091
RWF 1688.903264
SAR 4.305701
SBD 9.297142
SCR 15.579762
SDG 690.287687
SEK 11.014508
SGD 1.476323
SLE 28.12944
SOS 657.390936
SRD 43.495
STD 23812.593791
STN 24.458736
SVC 10.064801
SZL 19.017571
THB 38.471631
TJS 10.622786
TMT 4.026677
TND 3.382985
TRY 54.678932
TTD 7.799807
TWD 37.364799
TZS 3043.321989
UAH 51.597975
UGX 4304.756289
USD 1.150479
UYU 46.262154
UZS 13821.855768
VES 860.387379
VND 30242.643122
VUV 136.964711
WST 3.145975
XAF 654.855061
XAG 0.01993
XAU 0.000285
XCD 3.109228
XCG 2.073103
XDR 0.813195
XOF 656.350485
XPF 119.331742
YER 274.271757
ZAR 19.037552
ZMK 10355.697109
ZMW 21.617342
ZWL 370.453789

Un cartel desafía al estado




La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», abatido por el Ejército mexicano en Tapalpa a finales de febrero de 2026 con apoyo de inteligencia estadounidense, marcó el fin de una época. Hasta entonces el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) había sido considerado la organización criminal más poderosa del país. Con su caída, el Gobierno de Claudia Sheinbaum y la Administración de Donald Trump anunciaron una gran victoria en la lucha contra el narcotráfico. Sin embargo, analistas señalan que este golpe podría desatar una guerra interna: el CJNG no es un grupo monolítico, sino una red descentralizada que opera como una franquicia y participa en prácticamente todos los mercados ilícitos, desde el fentanilo hasta la extorsión. Su estructura fue diseñada para sobrevivir a la ausencia de su fundador, por lo que la caída del líder abre la puerta a disputas entre sus distintas células regionales.

La fragmentación no es un fenómeno nuevo. Desde 2006, cuando el Gobierno de Felipe Calderón militarizó la lucha contra las drogas con apoyo de Estados Unidos, cada vez que se elimina a un capo surge una lucha sucesoria y aparecen nuevos grupos criminales. El resultado es más violencia y desplazamientos masivos. Aun así, los cárteles se refuerzan y amplían su control territorial. Dos décadas después, amplias zonas del país han pasado de ser seguras a inseguras; hasta 30 000 mexicanos mueren cada año en actos de violencia relacionados con el crimen y cientos de miles han sido desplazados.

La amenaza del CJNG tras la caída de su jefe
Los expertos coinciden en que el CJNG no se ha debilitado estructuralmente. El investigador Carlos Malamud destaca que la gran diferencia con los cárteles de antaño es su capacidad para operar de forma «poliactiva», diversificando su negocio y controlando rutas, mercados locales y sistemas de extorsión. La organización ha perfeccionado un modelo de franquicia: en lugar de enviar a sus propios hombres a todas partes, arrienda sus siglas y métodos a bandas locales a cambio de una parte de las ganancias. Para ello emplea tecnología punta, desde drones hasta vehículos blindados caseros, y contrata ingenieros y especialistas. Esta capacidad le permite instalarse en zonas donde el aparato estatal es débil.

La ausencia del heredero natural Rubén Oseguera González («El Menchito»), extraditado a Estados Unidos en 2020 y sometido a juicios por narcotráfico y uso de armas, alimenta el riesgo de una guerra interna. La sucesión podría recaer en diversos brazos armados regionales que intentarán imponerse violentamente. Para la sociedad mexicana, esto se traduce en posibles enfrentamientos en Jalisco, Michoacán, Guerrero y otros estados donde las células del CJNG disputan territorios.

La rebelión de los pueblos en Guerrero
El vacío de autoridad y la violencia creciente no solo provienen del CJNG. En las montañas de Guerrero, un panorama de grupos armados rivales, bandas locales y fuerzas de autodefensa refleja la complejidad del conflicto. En Guajes de Ayala, un grupo de unas 50 personas se ha organizado desde 2020 para evitar que el cártel La Nueva Familia Michoacana (LNFM) se apodere de sus comunidades. Armados con fusiles AK‑47, granadas y otros equipos militares introducidos clandestinamente desde Estados Unidos, patrullan la zona y vigilan con drones la presencia de unos cien pistoleros del cártel. El líder Javier Hernández explica que no quieren pertenecer a ninguna organización criminal ni ceder el territorio.

Esta autodefensa surgió cuando la LNFM intentó tomar el control de siete comunidades a lo largo de una ruta estratégica hacia el puerto de Acapulco y comenzó a talar ilegalmente y a reclutar por la fuerza a los habitantes. Al no recibir protección del Ejército ni de la policía, los vecinos decidieron armarse. Durante casi un año se sucedieron tiroteos; muchas familias huyeron, reduciendo la población de 1 600 a 400 personas. Tras una pausa, el cártel regresó con laboratorios de fentanilo y drones. Actualmente, los pueblos están casi desiertos, con casas vacías y escuelas cerradas; algunos habitantes no han vuelto a ver a sus familiares en años.

Guerrero es uno de los estados más afectados por la fragmentación de los cárteles. Un informe de la DEA señala que en la región operan al menos cinco cárteles, además de bandas locales y grupos de autodefensas; muchos de estos últimos han sido cooptados por cárteles rivales o han derivado en fuerzas paramilitares. La proliferación de grupos armados es un desafío para la presidenta Sheinbaum, que, bajo presión de Washington, intenta reducir la violencia sin aceptar tropas extranjeras.

Designación como grupo terrorista y sanciones
La Nueva Familia Michoacana ha pasado de ser un grupo criminal regional a un enemigo declarado de Estados Unidos. En febrero de 2025, el Departamento de Estado la designó Organización Terrorista Extranjera y la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro sancionó a sus dirigentes. La nota oficial subraya que la LNFM, basada en Guerrero y Michoacán, trafica fentanilo, metanfetamina, heroína y cocaína a Estados Unidos y ha utilizado drones para lanzar bombas contra rivales, secuestrar y extorsionar comunidades mexicanas. La designación implica el bloqueo de los bienes de sus líderes y la prohibición a cualquier persona estadounidense de realizar transacciones con ellos.

A pesar de estas medidas, la fuerza del cártel no depende únicamente de sus líderes. Los hermanos Johnny y José Alfredo Hurtado Olascoaga, conocidos como «Los Hermanos Hurtado», continúan coordinando las actividades criminales desde refugios en la sierra, mientras que otros miembros de la familia se encargan del lavado de dinero, el tráfico de armas y la minería ilegal. La colaboración entre la LNFM y células locales, así como el empleo de drones y explosivos, revela un nivel de organización militar que supera el control de muchos gobiernos estatales.

La respuesta de Estados Unidos: ¿hacia una guerra?
Tras la muerte de «El Mencho», la Casa Blanca endureció su discurso. La secretaria de prensa Karoline Leavitt advirtió que los cárteles «no pueden tocar a un solo estadounidense o afrontarán graves consecuencias». Confirmó que la operación para abatir al jefe del CJNG contó con participación estadounidense y recordó que Washington designó a los cárteles como organizaciones terroristas y utiliza «medidas letales» contra narcolanchas. En entrevista con Fox News, Leavitt señaló que Estados Unidos está coordinando y presionando al Gobierno mexicano para intensificar la lucha contra el narcotráfico. Los disturbios posteriores a la muerte de Oseguera Cervantes, con 25 militares mexicanos muertos y decenas de bloqueos y ataques, refuerzan la percepción de que los cárteles responden de forma violenta ante cada golpe.

Donald Trump no se ha limitado a advertencias. En marzo de 2026, durante la cumbre «Escudo de las Américas» celebrada en Florida, firmó una proclamación que establece como prioridad la destrucción de los cárteles y la movilización de ejércitos aliados para desmantelarlos. México fue excluido del encuentro, lo que, según el exdirector de operaciones internacionales de la DEA Mike Vigil, se debe a la negativa de la presidenta Sheinbaum a permitir el ingreso de tropas estadounidenses. Trump comparó a los cárteles con Al Qaeda e ISIS y señaló a México como origen de la problemática. Vigil advirtió que la estrategia de atacar militarmente a los cárteles podría causar la muerte de civiles y que la verdadera solución requiere intercambio de información y cooperación conjunta.

Debate sobre la militarización y las causas profundas
Los reclamos de Washington chocan con un creciente consenso entre académicos y organizaciones civiles: no existe una solución militar al problema de los cárteles. Desde 2006, cada operativo militar ha provocado más violencia y ha dado origen a grupos aún más peligrosos. El artículo de Antonio de Loera-Brust en La Razón explica que los cárteles no son ejércitos con ideología, sino actores económicos que satisfacen una demanda enorme en Estados Unidos. Eliminar un cártel no erradica el narcotráfico, de la misma manera que cerrar un banco no elimina el sector financiero. El origen de la violencia está en la demanda de drogas en Estados Unidos y en la abundancia de armas de grado militar que cruzan la frontera. El autor propone sancionar a los consumidores estadounidenses, limitar la producción de fentanilo mediante acuerdos internacionales y reducir el flujo de armas desde el norte.

Los grupos de autodefensa de Guerrero encarnan este debate: sus miembros se ven obligados a comprar armas a los mismos cárteles que combaten y algunos ex integrantes del CJNG se han sumado a sus filas. Mientras la comunidad pide apoyo estatal, teme que el Ejército los trate como criminales o los abandone a su suerte. Muchos habitantes, así como comentaristas anónimos en internet, sostienen que la presencia militar estadounidense sólo agravaría la violencia y que la prioridad debe ser acabar con la corrupción, la pobreza y la falta de oportunidades que nutren a los cárteles.

Perspectivas y recomendaciones
La mezcla de un cártel sin líder pero con gran capacidad operativa, una autodefensa desesperada y la presión de una potencia extranjera ha creado un escenario explosivo. Para evitar que el conflicto escale en una guerra abierta, se necesitan acciones en varios niveles:

-  Fortalecimiento institucional en México: el Estado debe recuperar territorios mediante una combinación de seguridad y desarrollo. Esto incluye reforzar las fuerzas de policía locales, mejorar la capacitación y supervisión del Ejército y combatir la corrupción a todos los niveles. También debe garantizar servicios básicos en las zonas rurales para evitar que los cárteles se erijan en autoridades de facto.

-  Reducción de la demanda y control de armas en Estados Unidos: Sin un mercado lucrativo al norte del Río Grande, los cárteles pierden su razón de ser. Washington debería endurecer las sanciones contra el consumo de drogas y el tráfico de precursores químicos, ampliar programas de rehabilitación y controlar el flujo de armas que llega a México. La aprobación de la Ley ARMAS y la persecución de redes de contrabando son pasos esenciales.

-  Cooperación respetuosa entre países: La lucha contra organizaciones transnacionales exige inteligencia compartida, operaciones conjuntas y acciones financieras para perseguir el lavado de dinero. Pero estas acciones deben respetar la soberanía de México y evitar intervenciones militares unilaterales que puedan desestabilizar la región.

-  Abordar las causas socioeconómicas: La pobreza, la falta de oportunidades y la debilidad del sistema de justicia alimentan el reclutamiento de jóvenes por parte de los cárteles. Programas de desarrollo rural, inversión en educación, salud y empleo pueden reducir la base social de apoyo a las organizaciones criminales.

Conclusión y perspectivas de futuro
El cartel que desafía al Gobierno de México no es una única banda, sino un entramado de organizaciones que aprovechan la falta de Estado, la demanda internacional de drogas y el flujo ilegal de armas. La respuesta del Gobierno, presionado por Estados Unidos, se enfrenta al dilema de militarizar o buscar soluciones estructurales. La historia muestra que cada liderazgo abatido genera más violencia. Mientras tanto, los habitantes de Guajes de Ayala vigilan con fusiles y granadas las montañas que los gobiernos han olvidado. Su lucha refleja la urgencia de diseñar políticas integrales que vayan más allá de las balas y busquen restaurar la seguridad y la justicia en México.