Zürcher Nachrichten - Guerra Iraní sacude Mercados

EUR -
AED 4.291853
AFN 74.20555
ALL 95.817815
AMD 433.455649
ANG 2.091744
AOA 1072.818501
ARS 1638.506826
AUD 1.632748
AWG 2.106487
AZN 1.990357
BAM 1.953347
BBD 2.35407
BDT 143.439249
BGN 1.949423
BHD 0.441046
BIF 3476.725911
BMD 1.168647
BND 1.491028
BOB 8.106819
BRL 5.803267
BSD 1.168797
BTN 111.103472
BWP 15.866075
BYN 3.306048
BYR 22905.488356
BZD 2.351147
CAD 1.591388
CDF 2706.587474
CHF 0.915754
CLF 0.027087
CLP 1066.063434
CNY 7.982153
CNH 7.984544
COP 4357.243268
CRC 531.430334
CUC 1.168647
CUP 30.969155
CVE 110.612191
CZK 24.389204
DJF 207.691682
DKK 7.472507
DOP 69.652174
DZD 154.919394
EGP 62.777052
ERN 17.52971
ETB 183.565314
FJD 2.569626
FKP 0.860383
GBP 0.863052
GEL 3.137761
GGP 0.860383
GHS 13.083022
GIP 0.860383
GMD 85.895285
GNF 10257.799024
GTQ 8.932985
GYD 244.542893
HKD 9.157094
HNL 31.121083
HRK 7.532867
HTG 152.967138
HUF 363.833773
IDR 20359.181045
ILS 3.445114
IMP 0.860383
INR 111.424699
IQD 1530.928048
IRR 1536771.285057
ISK 143.404361
JEP 0.860383
JMD 184.138751
JOD 0.828586
JPY 184.014633
KES 150.9308
KGS 102.163736
KHR 4688.613046
KMF 491.418383
KPW 1051.782626
KRW 1722.925073
KWD 0.360066
KYD 0.974177
KZT 542.229047
LAK 25666.412509
LBP 104478.510829
LKR 373.507738
LRD 214.592902
LSL 19.668377
LTL 3.450711
LVL 0.706903
LYD 7.403358
MAD 10.806479
MDL 20.124727
MGA 4855.72974
MKD 61.629324
MMK 2453.867013
MNT 4179.872431
MOP 9.431855
MRU 46.687326
MUR 54.867673
MVR 18.061438
MWK 2035.196284
MXN 20.443791
MYR 4.630763
MZN 74.688328
NAD 19.668818
NGN 1601.502687
NIO 42.912313
NOK 10.821663
NPR 177.763476
NZD 1.988226
OMR 0.449351
PAB 1.169032
PEN 4.097227
PGK 5.063165
PHP 71.926154
PKR 325.76083
PLN 4.254285
PYG 7266.873964
QAR 4.257374
RON 5.198375
RSD 117.379233
RUB 88.062485
RWF 1706.809477
SAR 4.384993
SBD 9.37941
SCR 15.611293
SDG 701.776103
SEK 10.848785
SGD 1.492579
SHP 0.872513
SLE 28.807263
SLL 24505.946442
SOS 667.878202
SRD 43.77288
STD 24188.640968
STN 24.716892
SVC 10.22911
SYP 129.164732
SZL 19.668031
THB 38.261526
TJS 10.942258
TMT 4.096109
TND 3.372136
TOP 2.813823
TRY 52.845082
TTD 7.940029
TWD 36.926332
TZS 3035.574024
UAH 51.508713
UGX 4386.609027
USD 1.168647
UYU 47.080874
UZS 14021.431015
VES 571.401656
VND 30757.045679
VUV 138.810511
WST 3.173098
XAF 655.134256
XAG 0.015865
XAU 0.000256
XCD 3.158328
XCG 2.106954
XDR 0.812946
XOF 652.69255
XPF 119.331742
YER 278.868447
ZAR 19.623401
ZMK 10519.232616
ZMW 21.890509
ZWL 376.303975

Guerra Iraní sacude Mercados




El estallido del conflicto directo entre Irán y una coalición liderada por Estados Unidos e Israel ha desatado una tormenta perfecta en los mercados internacionales. A finales de febrero, los ataques aéreos coordinados contra instalaciones militares y nucleares iraníes acabaron con el líder supremo del país y desencadenaron una respuesta inmediata. Irán respondió con misiles y drones contra bases estadounidenses e israelíes en el Golfo Pérsico y, a través de su Guardia Revolucionaria, advirtió que prohibiría el paso de embarcaciones por el Estrecho de Ormuz, la principal arteria marítima del comercio de petróleo.

Desde el cierre de este estrecho, por el que transita cerca del 20 % del petróleo transportado por mar, más de 150 barcos esperaron fondeados y el tráfico de hidrocarburos cayó prácticamente a cero. Solo buques de países como China, India o Arabia Saudí con destino a la India han podido cruzar. La interrupción inmediata del suministro provocó que el precio del Brent superara los 100 dólares por barril y alcanzara picos de 126 dólares, mientras que el gas natural licuado también se disparó.

La región Asia‑Pacífico, que depende del estrecho para importar la mayor parte de su crudo, ha sido la primera en sentir el golpe. El índice Kospi de Corea del Sur se desplomó un 12 % en un solo día, su mayor caída histórica, y otras plazas asiáticas sufrieron descensos del 8 % al 4 %. En Corea del Sur y Taiwán las caídas se vincularon al encarecimiento del petróleo y a la venta forzosa de acciones adquiridas con crédito, lo que puso en evidencia la fragilidad de las apuestas apalancadas. Japón, Tailandia y Hong Kong también cerraron en rojo, con pérdidas que rozaron el 3 %.

Efecto dominó en Europa: caídas bursátiles y refugio en el oro
La onda expansiva llegó rápidamente a Europa. Apenas unas horas después del dramático fin de semana de bombardeos, los principales índices europeos se tiñeron de rojo. El Euro Stoxx 50 se desplomó un 2 %, el IBEX 35 español perdió más del 2 % y el DAX alemán descendió alrededor del 1 %. La caída del Stoxx 600 en torno al 1,8 % mostró la inquietud de los inversores ante la escalada del conflicto y el estrangulamiento del tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz. Las bolsas de Abu Dabi y Dubái incluso suspendieron sus operaciones durante dos días para evitar ventas de pánico.

El miedo no solo se reflejó en las bolsas. El crudo West Texas Intermediate llegó a subir hasta un 8 % y el Brent más de un 6 %, mientras que los metales preciosos repuntaron: el oro saltó un 2,5 % y la plata un 2 %. Ante la amenaza de un shock energético, analistas europeos advertían que la interrupción en el suministro energético podía empujar la inflación y obligar a los bancos centrales a reconsiderar sus recortes de tipos. Al mismo tiempo, voces críticas recordaron que las economías desarrolladas dependen menos del petróleo que en décadas anteriores, pero admitieron que un bloqueo prolongado complicaría la recuperación.

Hundimiento del crédito privado: alarma en Wall Street
Mientras los mercados de acciones temblaban, la crisis impactó de lleno en un sector que había crecido de manera silenciosa: el crédito privado. Fondos como Blue Owl Capital, que gestionan deuda para empresas de mediana capitalización, se vieron obligados a restringir los retiros de su fondo OBDC II de 1 600 millones de dólares, un mecanismo conocido como gating. Esta decisión provocó un desplome del 10 % en las acciones de la firma en un solo día y arrastró a gigantes del sector como Blackstone y Apollo. En los últimos doce meses, el valor bursátil de Blue Owl se redujo en un 52 %, y en el mercado secundario aparecieron ofertas con descuentos de hasta el 35 % sobre el valor neto de los activos.

Los inversores comenzaron a cuestionar las valoraciones internas de estos fondos, cuyo negocio consiste en conceder préstamos a largo plazo financiados con aportaciones de inversores que buscan liquidez inmediata. Esta combinación de activos ilíquidos y financiación a corto plazo se volvió tóxica en el contexto de alta volatilidad. Además, buena parte de la cartera de Blue Owl se ha invertido en infraestructura de inteligencia artificial y proyectos de centros de datos, con compromisos de deuda que superan los 27 000 millones de dólares. Algunos analistas advierten de que el auge de la inteligencia artificial podría disparar las tasas de impago en el sector hasta el 15 %, un escenario que muchos consideran exagerado pero que subraya la fragilidad del mercado.

Comentarios del público: la crisis energética y la vuelta a la energía nuclear
El debate público generado por esta crisis refleja preocupación y autocrítica. Muchos europeos lamentan ahora el cierre prematuro de las centrales nucleares y recuerdan que una política energética basada exclusivamente en gas y petróleo importado los deja a merced de crisis geopolíticas. Comentarios en redes y foros se preguntan por qué se cerraron plantas atómicas “por cuestiones ecológicas” si ahora no se puede quemar gas o petróleo sin riesgo. Otros usuarios ironizan que la energía nuclear ya no parece tan mala y piden construir nuevas centrales.

Además de la crítica, también emergen voces que ven en esta crisis una oportunidad para reflexionar. Algunos ciudadanos opinan que los momentos de tensión pueden acelerar la integración europea y la elaboración de una política energética unificada. Otros señalan que las crisis pueden impulsar la inversión en fuentes renovables y en tecnologías de almacenamiento, y cuestionan la pasividad de los países del Golfo. Incluso hay quienes observan la reacción de los mercados como un recordatorio de que la economía mundial se ha vuelto extremadamente sensible a los conflictos militares.

Escenarios y desafíos de futuro
El conflicto en Irán ha puesto al descubierto las vulnerabilidades de la economía global. Una interrupción prolongada del suministro energético puede elevar los precios del petróleo por encima de los 180 dólares por barril, según algunos pronósticos, y desencadenar presiones inflacionarias que obliguen a los bancos centrales a subir los tipos de interés. Europa y Asia, que dependen del Estrecho de Ormuz para gran parte de sus importaciones de crudo y gas, podrían entrar en recesión si los precios energéticos se mantienen al alza.

Al mismo tiempo, la fragilidad del sector de crédito privado —con activos ilíquidos financiados con capital de inversores minoristas— se asemeja a una bomba de tiempo. La restricción de los rescates por parte de Blue Owl ha generado temores a una salida en masa y ha puesto en tela de juicio la capacidad de estas firmas para valorar adecuadamente sus carteras. La caída de sus acciones y la venta de participaciones con fuertes descuentos demuestran que la confianza se ha erosionado.

En este entorno incierto, los responsables políticos afrontan un equilibrio difícil. Deben garantizar el suministro energético, controlar la inflación y evitar que se propague una crisis financiera. Las señales de alarma que proceden de los mercados europeos y asiáticos, junto con el nerviosismo en Wall Street, confirman que una guerra en el Golfo Pérsico puede desencadenar una crisis global si no se gestiona con prudencia. Al mismo tiempo, las voces ciudadanas que abogan por una política energética más diversificada y segura podrían influir en las decisiones de los gobiernos en los próximos años.