Zürcher Nachrichten - Guerra Iraní sacude Mercados

EUR -
AED 4.236376
AFN 76.133616
ALL 93.420643
AMD 421.8111
AOA 1058.949439
ARS 1713.530983
AUD 1.646514
AWG 2.076371
AZN 1.958861
BAM 1.957818
BBD 2.322964
BDT 142.415095
BHD 0.43492
BIF 3412.21077
BMD 1.153539
BND 1.479129
BOB 14.041502
BRL 5.845791
BSD 1.153319
BTN 109.902159
BWP 15.686288
BYN 3.371457
BYR 22609.369221
BZD 2.319631
CAD 1.618303
CDF 2624.302102
CHF 0.932031
CLF 0.02712
CLP 1070.854022
CNY 7.787893
CNH 7.788795
COP 3639.450927
CRC 523.90606
CUC 1.153539
CUP 30.56879
CVE 110.369697
CZK 24.208986
DJF 205.377491
DKK 7.47573
DOP 66.904916
DZD 153.477055
EGP 57.913554
ERN 17.303089
ETB 186.154206
FJD 2.556701
FKP 0.855633
GBP 0.856451
GEL 3.016504
GGP 0.855633
GHS 13.476959
GIP 0.855633
GMD 84.785821
GNF 10127.607036
GTQ 8.799538
GYD 241.672393
HKD 9.04658
HNL 30.913995
HRK 7.538959
HTG 150.795659
HUF 363.957818
IDR 20738.328564
ILS 3.519863
IMP 0.855633
INR 109.943652
IQD 1510.86595
IRR 1586260.655293
ISK 142.035017
JEP 0.855633
JMD 182.698059
JOD 0.817844
JPY 180.742869
KES 149.325704
KGS 100.877274
KHR 4660.542191
KMF 492.56182
KRW 1645.592583
KWD 0.357139
KYD 0.961137
KZT 547.100836
LAK 26085.423004
LBP 103285.119208
LKR 387.237404
LRD 208.182896
LSL 19.021156
LTL 3.406102
LVL 0.697765
LYD 7.351164
MAD 10.753881
MDL 20.137626
MGA 4912.788032
MKD 61.580016
MMK 2422.066909
MNT 4145.276222
MOP 9.31628
MRU 46.191819
MUR 54.146996
MVR 17.833369
MWK 1999.879747
MXN 19.978931
MYR 4.724433
MZN 73.722409
NAD 19.021156
NGN 1571.985528
NIO 42.440259
NOK 10.994527
NPR 175.844617
NZD 1.963491
OMR 0.44354
PAB 1.153309
PEN 3.895295
PGK 5.089961
PHP 70.289782
PKR 320.256224
PLN 4.303105
PYG 6879.675151
QAR 4.204479
RON 5.246639
RSD 117.369172
RUB 92.456578
RWF 1691.348398
SAR 4.317154
SBD 9.321872
SCR 15.546683
SDG 692.12388
SEK 10.984531
SGD 1.478532
SLE 28.489446
SOS 659.139544
SRD 43.58244
STD 23875.933406
STN 24.523795
SVC 10.091573
SZL 19.024459
THB 38.451495
TJS 10.651042
TMT 4.048923
TND 3.384384
TRY 54.835138
TTD 7.820554
TWD 37.44123
TZS 3051.416957
UAH 51.735221
UGX 4316.2066
USD 1.153539
UYU 46.385207
UZS 13828.417316
VES 860.19006
VND 30323.086159
VUV 137.329026
WST 3.154343
XAF 656.596923
XAG 0.019892
XAU 0.000284
XCD 3.117497
XCG 2.078617
XDR 0.815358
XOF 656.596923
XPF 119.331742
YER 274.883152
ZAR 18.99412
ZMK 10383.236811
ZMW 21.674843
ZWL 371.439167

Guerra Iraní sacude Mercados




El estallido del conflicto directo entre Irán y una coalición liderada por Estados Unidos e Israel ha desatado una tormenta perfecta en los mercados internacionales. A finales de febrero, los ataques aéreos coordinados contra instalaciones militares y nucleares iraníes acabaron con el líder supremo del país y desencadenaron una respuesta inmediata. Irán respondió con misiles y drones contra bases estadounidenses e israelíes en el Golfo Pérsico y, a través de su Guardia Revolucionaria, advirtió que prohibiría el paso de embarcaciones por el Estrecho de Ormuz, la principal arteria marítima del comercio de petróleo.

Desde el cierre de este estrecho, por el que transita cerca del 20 % del petróleo transportado por mar, más de 150 barcos esperaron fondeados y el tráfico de hidrocarburos cayó prácticamente a cero. Solo buques de países como China, India o Arabia Saudí con destino a la India han podido cruzar. La interrupción inmediata del suministro provocó que el precio del Brent superara los 100 dólares por barril y alcanzara picos de 126 dólares, mientras que el gas natural licuado también se disparó.

La región Asia‑Pacífico, que depende del estrecho para importar la mayor parte de su crudo, ha sido la primera en sentir el golpe. El índice Kospi de Corea del Sur se desplomó un 12 % en un solo día, su mayor caída histórica, y otras plazas asiáticas sufrieron descensos del 8 % al 4 %. En Corea del Sur y Taiwán las caídas se vincularon al encarecimiento del petróleo y a la venta forzosa de acciones adquiridas con crédito, lo que puso en evidencia la fragilidad de las apuestas apalancadas. Japón, Tailandia y Hong Kong también cerraron en rojo, con pérdidas que rozaron el 3 %.

Efecto dominó en Europa: caídas bursátiles y refugio en el oro
La onda expansiva llegó rápidamente a Europa. Apenas unas horas después del dramático fin de semana de bombardeos, los principales índices europeos se tiñeron de rojo. El Euro Stoxx 50 se desplomó un 2 %, el IBEX 35 español perdió más del 2 % y el DAX alemán descendió alrededor del 1 %. La caída del Stoxx 600 en torno al 1,8 % mostró la inquietud de los inversores ante la escalada del conflicto y el estrangulamiento del tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz. Las bolsas de Abu Dabi y Dubái incluso suspendieron sus operaciones durante dos días para evitar ventas de pánico.

El miedo no solo se reflejó en las bolsas. El crudo West Texas Intermediate llegó a subir hasta un 8 % y el Brent más de un 6 %, mientras que los metales preciosos repuntaron: el oro saltó un 2,5 % y la plata un 2 %. Ante la amenaza de un shock energético, analistas europeos advertían que la interrupción en el suministro energético podía empujar la inflación y obligar a los bancos centrales a reconsiderar sus recortes de tipos. Al mismo tiempo, voces críticas recordaron que las economías desarrolladas dependen menos del petróleo que en décadas anteriores, pero admitieron que un bloqueo prolongado complicaría la recuperación.

Hundimiento del crédito privado: alarma en Wall Street
Mientras los mercados de acciones temblaban, la crisis impactó de lleno en un sector que había crecido de manera silenciosa: el crédito privado. Fondos como Blue Owl Capital, que gestionan deuda para empresas de mediana capitalización, se vieron obligados a restringir los retiros de su fondo OBDC II de 1 600 millones de dólares, un mecanismo conocido como gating. Esta decisión provocó un desplome del 10 % en las acciones de la firma en un solo día y arrastró a gigantes del sector como Blackstone y Apollo. En los últimos doce meses, el valor bursátil de Blue Owl se redujo en un 52 %, y en el mercado secundario aparecieron ofertas con descuentos de hasta el 35 % sobre el valor neto de los activos.

Los inversores comenzaron a cuestionar las valoraciones internas de estos fondos, cuyo negocio consiste en conceder préstamos a largo plazo financiados con aportaciones de inversores que buscan liquidez inmediata. Esta combinación de activos ilíquidos y financiación a corto plazo se volvió tóxica en el contexto de alta volatilidad. Además, buena parte de la cartera de Blue Owl se ha invertido en infraestructura de inteligencia artificial y proyectos de centros de datos, con compromisos de deuda que superan los 27 000 millones de dólares. Algunos analistas advierten de que el auge de la inteligencia artificial podría disparar las tasas de impago en el sector hasta el 15 %, un escenario que muchos consideran exagerado pero que subraya la fragilidad del mercado.

Comentarios del público: la crisis energética y la vuelta a la energía nuclear
El debate público generado por esta crisis refleja preocupación y autocrítica. Muchos europeos lamentan ahora el cierre prematuro de las centrales nucleares y recuerdan que una política energética basada exclusivamente en gas y petróleo importado los deja a merced de crisis geopolíticas. Comentarios en redes y foros se preguntan por qué se cerraron plantas atómicas “por cuestiones ecológicas” si ahora no se puede quemar gas o petróleo sin riesgo. Otros usuarios ironizan que la energía nuclear ya no parece tan mala y piden construir nuevas centrales.

Además de la crítica, también emergen voces que ven en esta crisis una oportunidad para reflexionar. Algunos ciudadanos opinan que los momentos de tensión pueden acelerar la integración europea y la elaboración de una política energética unificada. Otros señalan que las crisis pueden impulsar la inversión en fuentes renovables y en tecnologías de almacenamiento, y cuestionan la pasividad de los países del Golfo. Incluso hay quienes observan la reacción de los mercados como un recordatorio de que la economía mundial se ha vuelto extremadamente sensible a los conflictos militares.

Escenarios y desafíos de futuro
El conflicto en Irán ha puesto al descubierto las vulnerabilidades de la economía global. Una interrupción prolongada del suministro energético puede elevar los precios del petróleo por encima de los 180 dólares por barril, según algunos pronósticos, y desencadenar presiones inflacionarias que obliguen a los bancos centrales a subir los tipos de interés. Europa y Asia, que dependen del Estrecho de Ormuz para gran parte de sus importaciones de crudo y gas, podrían entrar en recesión si los precios energéticos se mantienen al alza.

Al mismo tiempo, la fragilidad del sector de crédito privado —con activos ilíquidos financiados con capital de inversores minoristas— se asemeja a una bomba de tiempo. La restricción de los rescates por parte de Blue Owl ha generado temores a una salida en masa y ha puesto en tela de juicio la capacidad de estas firmas para valorar adecuadamente sus carteras. La caída de sus acciones y la venta de participaciones con fuertes descuentos demuestran que la confianza se ha erosionado.

En este entorno incierto, los responsables políticos afrontan un equilibrio difícil. Deben garantizar el suministro energético, controlar la inflación y evitar que se propague una crisis financiera. Las señales de alarma que proceden de los mercados europeos y asiáticos, junto con el nerviosismo en Wall Street, confirman que una guerra en el Golfo Pérsico puede desencadenar una crisis global si no se gestiona con prudencia. Al mismo tiempo, las voces ciudadanas que abogan por una política energética más diversificada y segura podrían influir en las decisiones de los gobiernos en los próximos años.