Zürcher Nachrichten - Rimac Nevera R: Más allá de lo imaginable

EUR -
AED 4.294321
AFN 74.253619
ALL 95.872296
AMD 433.704387
ANG 2.092944
AOA 1073.434204
ARS 1639.383876
AUD 1.630848
AWG 2.107696
AZN 1.96015
BAM 1.954468
BBD 2.355421
BDT 143.521562
BGN 1.950542
BHD 0.441304
BIF 3478.721029
BMD 1.169318
BND 1.491883
BOB 8.111471
BRL 5.829991
BSD 1.169468
BTN 111.167228
BWP 15.875179
BYN 3.307945
BYR 22918.632663
BZD 2.352497
CAD 1.592787
CDF 2708.140315
CHF 0.916739
CLF 0.027102
CLP 1066.675183
CNY 7.986734
CNH 7.98829
COP 4361.123466
CRC 531.735296
CUC 1.169318
CUP 30.986927
CVE 110.675798
CZK 24.396662
DJF 207.811219
DKK 7.472054
DOP 69.685287
DZD 154.832962
EGP 62.591601
ERN 17.53977
ETB 183.67067
FJD 2.57057
FKP 0.860877
GBP 0.864065
GEL 3.139597
GGP 0.860877
GHS 13.090504
GIP 0.860877
GMD 85.913622
GNF 10263.693503
GTQ 8.938111
GYD 244.683224
HKD 9.159616
HNL 31.138853
HRK 7.534738
HTG 153.054918
HUF 365.043672
IDR 20334.381433
ILS 3.442466
IMP 0.860877
INR 111.388823
IQD 1531.806571
IRR 1537653.160541
ISK 143.404954
JEP 0.860877
JMD 184.244419
JOD 0.829086
JPY 183.83781
KES 151.051793
KGS 102.222361
KHR 4691.303387
KMF 491.721159
KPW 1052.386191
KRW 1728.533127
KWD 0.360173
KYD 0.974736
KZT 542.540205
LAK 25681.144292
LBP 104538.465789
LKR 373.722075
LRD 214.716016
LSL 19.680048
LTL 3.452693
LVL 0.707309
LYD 7.407627
MAD 10.812674
MDL 20.136275
MGA 4858.516457
MKD 61.637266
MMK 2455.275164
MNT 4182.27105
MOP 9.437268
MRU 46.71434
MUR 54.676984
MVR 18.071781
MWK 2036.313487
MXN 20.481189
MYR 4.632873
MZN 74.731036
NAD 19.679919
NGN 1603.05293
NIO 42.937367
NOK 10.845132
NPR 177.865485
NZD 1.991121
OMR 0.449603
PAB 1.169703
PEN 4.099639
PGK 5.066072
PHP 72.252128
PKR 325.947045
PLN 4.258832
PYG 7271.044057
QAR 4.259828
RON 5.192473
RSD 117.386687
RUB 87.698649
RWF 1707.788929
SAR 4.387509
SBD 9.384792
SCR 16.054895
SDG 702.171763
SEK 10.866352
SGD 1.492989
SHP 0.873014
SLE 28.824094
SLL 24520.009172
SOS 668.263928
SRD 43.797951
STD 24202.521612
STN 24.731076
SVC 10.23498
SYP 129.238853
SZL 19.67902
THB 38.271563
TJS 10.948537
TMT 4.09846
TND 3.374069
TOP 2.815437
TRY 52.872586
TTD 7.944585
TWD 37.040504
TZS 3034.379932
UAH 51.538272
UGX 4389.126281
USD 1.169318
UYU 47.107891
UZS 14029.47757
VES 571.729555
VND 30799.251277
VUV 138.890167
WST 3.174919
XAF 655.510204
XAG 0.016054
XAU 0.000258
XCD 3.16014
XCG 2.108163
XDR 0.813413
XOF 653.066113
XPF 119.331742
YER 279.028522
ZAR 19.63192
ZMK 10525.262602
ZMW 21.903071
ZWL 376.519917
Rimac Nevera R: Más allá de lo imaginable
Rimac Nevera R: Más allá de lo imaginable

Rimac Nevera R: Más allá de lo imaginable

Hay vehículos que definen una clase. Y hay vehículos que definen un estándar para el que hasta ahora ni siquiera existía una escala razonable. El Rimac Nevera R es precisamente uno de esos casos: un hiperdeportivo totalmente eléctrico que no solo es más rápido que muchos de los que conocemos, sino que su lógica técnica proviene más del ámbito de los bancos de pruebas de alto rendimiento, los laboratorios de aerodinámica y el software de control que del romanticismo clásico de los coches deportivos.

Sin embargo, el Nevera R no está pensado como «otro modelo especial». Rimac lo describe como una alternativa al concepto de gran turismo del Nevera original: menos «hiper GT» y más «hiperdeportivo». La letra R simboliza una filosofía que rara vez se aplica de forma tan consecuente en la vida cotidiana: radical, rebelde, en constante desarrollo. El objetivo es claro: no solo obtener los mejores valores en rectas, sino sobre todo una nueva calidad en las curvas, en la frenada y en la respuesta al conductor.

Tamaño del texto:

Potencia que ya no suena a «motor», sino a sistema
El Nevera R cuenta con cuatro motores eléctricos, uno para cada rueda. Esta disposición no es nueva en el universo Rimac, pero en la versión R se lleva a un nivel superior. La atención no se centra únicamente en la potencia máxima, sino en la precisión con la que se distribuye. Con unos 1571 kW (2107 CV), el Nevera R se mueve en una esfera de potencia en la que las comparaciones clásicas parecen rápidamente ridículas: no porque los motores de combustión sean «demasiado débiles», sino porque el sistema eléctrico compuesto por motores, inversores, batería y software escala de forma completamente diferente.

Sobre el papel, es impresionante. En la práctica, solo se hace realmente tangible cuando se comprenden las consecuencias: cuatro motores no solo significan tracción total, sino que la tracción y el par motor pueden adaptarse individualmente a cada rueda en milisegundos. «Mucha potencia» se convierte en «potencia en el lugar adecuado, en el momento adecuado».

Aerodinámica: Carga aerodinámica sin dramatismos, eficiencia con garantía
Quien descarte el Nevera R como un simple «Nevera con alerón» pasa por alto la esencia del rediseño. La variante R lleva un alerón trasero grande y fijo y una estructura aerodinámica mucho más agresiva, incluido un gran difusor. No se trata de apariencia, sino de física: una mayor presión de contacto significa mayor estabilidad a alta velocidad y, sobre todo, más potencial en curvas rápidas y al frenar.

Rimac cuantifica la ganancia de forma muy concreta: un 15 % más de carga aerodinámica y, al mismo tiempo, un 10 % más de eficiencia aerodinámica. Se trata de una combinación difícil de desarrollar, ya que una mayor carga aerodinámica suele significar una mayor resistencia al aire. Aquí es donde se pone de manifiesto hasta qué punto el Nevera R se ha concebido como un sistema global: la aerodinámica no solo debe «pegar», sino también seguir siendo controlable, tanto a altas velocidades como en carreteras sinuosas.

Neumáticos, geometría, ruedas: El enfoque en las curvas no es marketing
Un hiperdeportivo solo puede ser tan bueno como su contacto con la carretera. Por eso, el Nevera R apuesta por los neumáticos Michelin Cup 2, claramente diseñados para el rendimiento. Pero los neumáticos por sí solos no convierten a un vehículo en un artista de las curvas. Lo decisivo es la interacción entre la mezcla de goma, el rango de temperatura, la geometría del chasis y la regulación.

Rimac también menciona aquí efectos medibles: un 10 % menos de subviraje, un 5 % más de agarre transversal y, como resultado, un tiempo de vuelta 3,8 segundos más rápido en un circuito de manejo en Nardò. El hardware también está a la altura: el Nevera R cuenta con llantas de 21 pulgadas en la parte trasera y de 20 pulgadas en la parte delantera, una combinación que favorece la tracción y la precisión de la dirección y que, además, subraya visualmente la postura «agresiva» del vehículo.

Batería y térmica: 108 kWh como herramienta de rendimiento, no como declaración de autonomía
El Nevera R cuenta con un paquete de baterías de última generación con 108 kWh. Lo más destacable no es tanto la capacidad pura como el diseño: Rimac habla de un paquete más ligero que, al mismo tiempo, permite un mayor rendimiento y eficiencia. Para un hiperdeportivo que busca un rendimiento repetible, este es el punto decisivo. Porque la aceleración extrema es solo la mitad de la verdad: la otra mitad es cómo se mantienen estables la temperatura, la potencia y la regulación cuando el vehículo no se somete a una sola exigencia, sino a muchas.

Es precisamente en la pista de carreras donde las baterías y la electrónica de potencia se ponen a prueba sin piedad: cuando la temperatura cambia, el rendimiento también lo hace. Por eso, el Nevera R apuesta por un diseño del sistema orientado al rendimiento, con el objetivo de que todas sus características estén disponibles no solo «para una carrera», sino también en un uso repetido.

Frenos: Cuando la aceleración es absurda, la desaceleración debe parecer sobrehumana
En esta clase de potencia, la capacidad de frenado no es una cuestión secundaria, sino una competencia fundamental. El Nevera R utiliza frenos EVO2 como sistema de carbono-cerámica con capa de matriz de silicona, diseñados para una mayor estabilidad, mejor refrigeración y carga continua. Esto suena a vocabulario de ingeniería, y eso es precisamente de lo que se trata: una clase de 2000 CV solo es manejable si la desaceleración, la sensibilidad del pedal y la gestión de la temperatura están a la altura.

La clave especial: en el Nevera R, los frenos no son un «componente», sino parte de una promesa global. Un coche que alcanza velocidades extremas en fracciones de segundo debe ser igualmente capaz de detenerse de forma estable, precisa y controlada en fracciones de segundo, sin que el conductor tenga la sensación de estar luchando contra la física.

El software como verdadera estrella: Vectorización del par de la próxima generación
Si hay que nombrar un «revolucionario» en el Nevera R, ese es el software, más concretamente, la vectorización del par en las cuatro ruedas (R-AWTV) de última generación y las funciones de asistencia y dinámica de conducción adaptadas a ella. Porque cuatro motores solo son una ventaja si no trabajan unos contra otros, sino que funcionan como una orquesta.

Para ello, Rimac no solo ha reajustado el vector de par, sino que también ha revisado el control de tracción, el modo de derrape y la configuración de la dirección. El objetivo: giros más precisos, respuesta más clara, mayor previsibilidad, incluso cuando las condiciones empeoran. En una época en la que muchos superdeportivos se definen por «más potencia», el Nevera R parece casi una declaración contraria: lo decisivo no es solo la cantidad de potencia disponible, sino la inteligencia con la que se utiliza.

Récords que no están pensados como espectáculo, sino como prueba
Rimac clasifica el Nevera R en una serie de récords de rendimiento verificados. Para el año 2025 se habla de 24 récords confirmados, entre los que se incluyen valores que parecen más bien parámetros de laboratorio: 0-60 mph en 1,66 segundos, 300 km/h en 8,66 segundos y una velocidad máxima documentada de 431,45 km/h. Al mismo tiempo, la práctica demuestra que, por lo general, estas velocidades máximas solo se pueden alcanzar en condiciones definidas y con autorización, ya que, en este ámbito, la velocidad ya no es «rendimiento de conducción», sino gestión de riesgos.

Lo interesante no es tanto el récord como el mensaje que hay detrás: el Nevera R no está optimizado para una sola disciplina, sino para un conjunto que combina aceleración, estabilidad, frenado, agarre y control. Esto es precisamente lo que da lugar a esta nueva dimensión difícil de clasificar: un vehículo de carretera que recuerda a los prototipos en cuanto a valores de medición y lógica del sistema, pero que, sin embargo, está pensado como un vehículo de serie.

Exclusividad con consecuencias reales: 40 vehículos y una «Founder's Edition». El Nevera R está limitado a 40 unidades en todo el mundo. En este contexto, «limitado» no parece un argumento de venta, sino una necesidad técnica: la fabricación a mano, el uso de materiales, el esfuerzo de desarrollo y la personalización son parte del producto en esta liga.

A esto se suma una Founder's Edition limitada a diez vehículos, que se presentó al público a principios de 2026, incluida la primera entrega en el marco de un evento invernal en St. Moritz. Esta edición no busca más potencia, sino la máxima personalización y una experiencia especial para el propietario: desde una configuración intensiva en el campus de Rimac en Zagreb hasta la formación de los conductores por parte del equipo de pruebas. El mensaje es claro: el Nevera R no es solo un coche, sino un programa, un proyecto de alto rendimiento con homologación para circular por carretera.

El momento en el que «más allá de lo imaginable» se hace realidad: la tecnología Rimac en la aviación
Hasta dónde llega esta autopercepción lo demuestra un acontecimiento de febrero de 2026 que, a primera vista, poco tiene que ver con los coches: el piloto acrobático Dario Costa aterrizó un avión en un tren de mercancías en marcha y luego volvió a despegar, una maniobra que, según los participantes, nunca se había realizado antes de esta forma. Los datos clave parecen una pregunta de examen de una carrera de ingeniería: velocidad del tren de 120 km/h, recorrido de 2,5 kilómetros, aproximación a 87 km/h cerca de la pérdida de sustentación, fuertes turbulencias, un intervalo de tiempo de 50 segundos para el aterrizaje, la frenada, la aceleración y el despegue.

Y en medio de todo ello: Rimac Nevera y Nevera R como herramientas de entrenamiento. En un aeropuerto de Croacia se llevó a cabo un programa de pruebas de varios días de duración, en el que los hipercoches sirvieron como plataforma de referencia móvil de alta precisión para entrenar la sincronización de la velocidad, la estimación de la distancia y la sincronización en condiciones reales. Aquí es donde la idea del Nevera R adquiere una segunda dimensión: cuando un coche sirve como «punto de referencia móvil» para una maniobra aérea, no se trata de una anécdota de relaciones públicas, sino de una indicación de la precisión y reproducibilidad con la que pueden funcionar estos sistemas.

Y lo que es aún más emocionante: los ingenieros de Rimac también apoyaron el proyecto más allá de los vehículos, con un asiento a medida para el piloto, fabricado con conocimientos técnicos sobre materiales compuestos y ergonomía, y con simulaciones de flujo para la optimización aerodinámica de la cabina. A estas alturas, la frontera entre el desarrollo automovilístico y el aeronáutico se difumina. El Nevera R no solo representa un nuevo hiperdeportivo, sino también una competencia técnica que puede aplicarse en mundos adyacentes de alto rendimiento.

Conclusión: el Nevera R no es un «coche rápido», es una declaración de desarrollo móvil
El Rimac Nevera R 2026 es el tipo de vehículo que no se puede explicar de forma sensata con «caballos de potencia» o «0-100», aunque precisamente estas cifras son impresionantes. Su esencia real reside en la idea del sistema: cuatro motores, batería de alto rendimiento, aerodinámica, neumáticos, frenos y control como una unidad estrechamente interconectada. A esto se suma una pretensión que parece inusualmente coherente: no solo batir récords, sino dominar la dinámica de conducción de tal manera que siga siendo reproducible, utilizable y controlable.
Así surge esta nueva dimensión fuera de lo normal: un hiperdeportivo que no finge ser un coche de carreras, sino uno que traduce la lógica de los coches de carreras en un producto de serie. Y que demuestra que, hoy en día, el alto rendimiento huele menos a gasolina y más a software, patrones de flujo, tecnología de materiales y control preciso.