Indonesia relanza su campeonato de fútbol femenino siete años más tarde
La epidemia de covid-19 fue su pitido final pero las futbolistas indonesias, sin campeonato profesional desde 2019, retomarán la competición el domingo, que afrontan con "grandes esperanzas".
Zahra Naqiyyah, jugadora del Garudayaksan, está convencida que "si el fútbol femenino indonesio está bien gestionado, podemos convertirnos en una potencia de Asia".
Durante una sesión de entrenamiento en Bekasi, al este de Jakarta, la joven confía tener "grandes esperanzas" en este renacer del campeonato, en un país que cuenta con la 4ª población femenina más alta del mundo.
Pese a sus 290 millones de habitantes, Indonesia ha sido una excepción entre las naciones del fútbol, incluso en comparación a otros países asiáticos más pequeños, al no contar con un campeonato femenino permanente.
En 2019, se lanzó la Indonesia Women's League (IWL). Zahra, que entonces tenía solo 15 años, ayudó a su equipo a ganar el título, cumpliendo así un sueño.
Pero después de sólo una temporada, la competición se detuvo, golpeada por el covid y los posteriores problemas económicos.
Para su relanzamiento, la Federación Indonesia de Fútbol (PSSI) ha destinado 24.000 millones de rupias (equivalente a 1,3 millones de dólares), para reorganizar el campeonato y pagar los salarios, algunos todavía modestos, a las jugadoras.
Seis clubes están inscritos, con un total de cerca de 200 jugadoras, para un período de prueba de cinco años, indicó el presidente de la federación, Erick Thohir, ex propietario del club italiano Inter de Milán y actual ministro de Deportes del país.
Todos los clubes están situados en la capital Jakarta o en sus alrededores, lo que reducirá los desplazamientos y, en consecuencia, los gastos.
Con 22 años, Zahra es todavía lo suficientemente joven para hacer del fútbol su carrera, pero otras no han tenido esa oportunidad.
"Muchas de mis amigas lo han dejado porque ¿qué otra cosa podían hacer? Si quieren convertirse en entrenadoras ¿A quién van a entrenar?", se pregunta Zahra.
- Buscar oportunidades fuera -
Si bien la joven se quedó en Indonesia para formarse como entrenadora, otras trataron de probar suerte en clubes en el extranjero.
Nastasia Suci Ramadhani jugó la temporada pasada en el Odi Sports Club, en el campeonato de Maldivas.
La jugadora de 20 años regresó a su país en enero para unirse al Garudayaksa junto a Zahra.
Pero, sin estar segura de la continuidad del campeonato, Nastasia estudia gestión en la universidad y también se plantea convertirse en policía o militar.
"Para los hombres hay un campeonato cada año, pero no para las mujeres. Por ello tengo la impresión de estar obligada a salir de mi zona de confort", el fútbol, confiesa la joven.
Según el entrenador de las dos jóvenes, Yopie Riwoe, la tarea se presenta ardua porque Indonesia rivaliza con las otras naciones asiáticas.
Japón ganó el Mundial femenino en 2011 y es el actual campeón de Asia, mientras que China y Corea del Sur cuentan también con campeonatos femeninos y son competitivas a nivel internacional.
"Durante todo este tiempo, (las jugadoras indonesias) no han seguido un entrenamiento continuo, como sesiones diarias de alta intensidad", lamenta el entrenador.
- "Ser mujer y deportista tiene sus límites" -
Pese a los obstáculos, el fútbol femenino indonesio ha alcanzado el éxito a escala regional, ganando la Copa femenina de la ASEAN en dos ocasiones, en 2024 y de nuevo este año.
Azra Zifa Kayla, de 22 años, sueña con ser internacional algún día. Por el momento defiende los colores del equipo Persita, con sede en Banten, al oeste de Jakarta.
Su tiempo está dividido entre los entrenamientos por la tarde y las mañanas dedicadas a enseñar educación física a alumnos de primaria, sin poder apostarlo todo a su pasión por el fútbol.
"Ante todo, soy una deportista", confiesa tras una sesión de entrenamiento en Tangerang, cerca de Jakarta.
"Pero ser deportista, sobre todo como mujer en Indonesia, tiene sus límites. También he tenido que dedicarme a mis estudios, porque es lo que me garantiza mi futuro".
Para el patrón de la Liga femenina, Teddy Tjahjono, el objetivo a largo plazo es crear una "industria del fútbol femenino" que perdure.
"Si el sector es sólido, será beneficioso en el aspecto financiero para los clubes, las jugadoras y el conjunto del ecosistema del fútbol femenino, que seguirá desarrollándose", espera.
A.Weber--NZN