Zürcher Nachrichten - Los últimos cazadores-recolectores de Tailandia reclaman derecho a la tierra

EUR -
AED 4.238558
AFN 75.593749
ALL 93.113255
AMD 422.431466
AOA 1058.341674
ARS 1729.258934
AUD 1.635261
AWG 2.077442
AZN 1.960944
BAM 1.95502
BBD 2.326482
BDT 142.723059
BHD 0.435639
BIF 3450.2982
BMD 1.154135
BND 1.478142
BOB 13.745516
BRL 5.895378
BSD 1.155044
BTN 110.019293
BWP 15.561196
BYN 3.434045
BYR 22621.037064
BZD 2.323083
CAD 1.60779
CDF 2620.48721
CHF 0.935368
CLF 0.026837
CLP 1056.228802
CNY 7.787642
CNH 7.786081
COP 3619.158186
CRC 524.406685
CUC 1.154135
CUP 30.584565
CVE 110.221026
CZK 24.259987
DJF 205.687938
DKK 7.475976
DOP 67.345174
DZD 153.233553
EGP 57.651216
ERN 17.312018
ETB 186.779646
FJD 2.552364
FKP 0.856081
GBP 0.854065
GEL 3.012086
GGP 0.856081
GHS 13.56059
GIP 0.856081
GMD 84.831731
GNF 10144.084735
GTQ 8.813331
GYD 241.90349
HKD 9.055657
HNL 30.962586
HRK 7.534647
HTG 151.033015
HUF 364.832898
IDR 20584.739782
ILS 3.46466
IMP 0.856081
INR 110.111247
IQD 1513.196292
IRR 1586617.611509
ISK 142.201148
JEP 0.856081
JMD 183.442376
JOD 0.818297
JPY 183.742839
KES 149.347743
KGS 100.928614
KHR 4683.233012
KMF 491.661295
KRW 1633.094652
KWD 0.356558
KYD 0.962616
KZT 538.515153
LAK 26086.592439
LBP 103437.580447
LKR 387.125552
LRD 208.479599
LSL 18.689744
LTL 3.407859
LVL 0.698124
LYD 7.361063
MAD 10.771403
MDL 20.075078
MGA 4947.154867
MKD 61.500464
MMK 2423.16271
MNT 4148.252132
MOP 9.334276
MRU 46.330921
MUR 54.291029
MVR 17.831333
MWK 2002.952962
MXN 19.781514
MYR 4.72145
MZN 73.754932
NAD 18.689744
NGN 1571.031266
NIO 42.503963
NOK 10.95441
NPR 176.042104
NZD 1.960165
OMR 0.443766
PAB 1.155039
PEN 3.901643
PGK 5.107051
PHP 70.536666
PKR 320.67955
PLN 4.30386
PYG 6875.286807
QAR 4.21072
RON 5.241504
RSD 117.4043
RUB 95.215737
RWF 1696.87447
SAR 4.32253
SBD 9.308899
SCR 15.972987
SDG 693.021093
SEK 10.955547
SGD 1.477621
SLE 28.392379
SOS 660.156642
SRD 43.569153
STD 23888.254875
STN 24.490654
SVC 10.106968
SZL 18.686626
THB 38.202429
TJS 10.666775
TMT 4.051012
TND 3.385949
TRY 55.095386
TTD 7.834874
TWD 37.21611
TZS 3052.68358
UAH 51.815175
UGX 4302.283552
USD 1.154135
UYU 46.531234
UZS 13782.501305
VES 872.251493
VND 30165.614579
VUV 137.764899
WST 3.155077
XAF 655.71244
XAG 0.017765
XAU 0.000263
XCD 3.119107
XCG 2.081769
XDR 0.815496
XOF 655.698242
XPF 119.331742
YER 275.140339
ZAR 18.698999
ZMK 10388.601949
ZMW 21.605474
ZWL 371.630852
Los últimos cazadores-recolectores de Tailandia reclaman derecho a la tierra
Los últimos cazadores-recolectores de Tailandia reclaman derecho a la tierra / Foto: Luke Duggleby - Courtesy of Luke Duggleby/AFP

Los últimos cazadores-recolectores de Tailandia reclaman derecho a la tierra

En lo profundo de un bosque de Tailandia, un joven corre entre la maleza, cerbatana en mano, antes de disparar un dardo venenoso a un mono.

Tamaño del texto:

El grupo que lo acompaña se acerca entre gritos y el animal cae al piso.

Esta cacería es parte de una tradición centenaria para los maniq, una de las minorías étnicas más pequeñas de Tailandia y los últimos cazadores-recolectores del país.

Pero los atractivos de un hogar fuera del bosque, como tener educación y salud, hacen que su modo de vida esté cambiando.

Los maniq ahora exigen derechos de propiedad sobre las tierras que aseguran han sido suyas durante generaciones, pero que están protegidas por ley.

Dan Rakpabon, de 18 años, carga el animal de vuelta al thap, siete cabañas de bambú con tejados de hojas en Pa Bon.

Chamusca el animal sobre el fuego para quemar el pelaje, lo desolla cuidadosamente y divide la carne entre la comunidad.

"Soy feliz cuando salimos a cazar. Este es nuestro alimento", expresó.

Pero la vida silvestre está protegida en las zonas de conservación de Tailandia, por lo que la caza es ilegal.

Es una situación que enfrentan muchos pueblos indígenas en el mundo -presionados a abandonar sus estilos de vida tradicionales-, que luchan por los derechos a la tierra que habitan.

En muchos casos, son víctimas de los esfuerzos de conservación ambiental, pese a los estudios que demuestran que el uso de baja intensidad que hacen del bosque más bien protege la biodiversidad.

Algunas autoridades lo reconocen.

"No nos preocupa el modo de vida tradicional de los maniq", expresó Chutiphong Phonwat, jefe del Santuario de Vida Silvestre Khao Banthat.

"No destruyen el bosque".

- "Puedo escribir mi nombre" -

Los maniq han vivido siglos como cazadores-recolectores, recorriendo los bosques de la península malaya en busca de alimento.

Solo quedan 415 maniq, según la Fundación de Pueblos Indígenas para la Educación y el Medioambiente, dispersos en las montañas Banthat del sur de Tailandia.

La mayoría abandonó la vida nómada de sus ancestros y se asentó en las afueras del bosque, atraídos por el acceso a la salud y la educación, como en Pa Bon, en la provincia de Phattalung.

Pero vivir en el mundo moderno requiere dinero, así que los hombres trabajan en las plantaciones de caucho por 3 a 8 dólares diarios, mientras las mujeres venden hojas de pandano.

Algunos tienen teléfonos inteligentes y los niños de la comunidad viven en una aldea a 10 kilómetros de distancia cuando hay escuela.

"Un día mi hijo me dijo 'puedo escribir mi nombre'. Sentí orgullo al escuchar eso", contó Jeab Rakpabon, quien se gana la vida tejiendo.

La caza es una actividad ocasional, ya no una fuente de sustento.

"Crecí siguiendo a mi padre en el bosque para cazar y recolectar", relató Tom Rakpabon, líder de la comunidad de 40 personas.

"Ahora tenemos que comprar arroz, carne y verdura en el mercado", agregó.

Atrapados entre sus tradiciones antiguas y vidas modernas, los maniq quieren derechos de propiedad sobre los bosques protegidos para tener vidas estables.

"Queremos casas adecuadas, tierras para cultivar nuestros vegetales", sostuvo Jeab.

- Ocupantes temporales -

Pero el bosque es una zona de conservación donde la ley tailandesa prohíbe la propiedad privada y limita estrictamente su uso.

La ley establece que las comunidades indígenas radicadas en tierras protegidas pueden solicitar permisos de uso por 20 años.

Pero esa disposición ha sido criticada porque convierte a los indígenas en ocupantes temporales de sus propias tierras ancestrales.

Una comunidad maniq con más de 30 años en Plai Khlong Tong, provincia de Trang, tiene plantaciones de caucho y casas de madera y concreto en medio del bosque.

Pero no es fácil.

"Es frustrante vivir así", lamentó Thawatchai Paksi. "Necesitamos permiso para casi todo, incluso cortar un árbol para construir una casa".

"Vivir sin título de propiedad deja a la comunidad en una situación precaria", sostuvo el líder comunitario Sakda Paksi.

- Pedir en la calle –

Para algunos maniq en la provincia sureña de Satun, esa situación ha significado tener que pedir limosna porque no encuentran empleo.

"Si nadie nos da comida, es difícil", reconoció la líder comunitaria Jin Sri Thung Wa.

El grupo viaja varios kilómetros desde su bosque para pedir en la calle.

"No queda nada en el bosque y no hay trabajos que podamos hacer", dijo.

"Los maniq no son salvajes", expresó Tao Khai, dirigente de otra comunidad. "Somos gente que vive en el bosque".

Duan Srimanang, de 13 años, acude a una escuela cercana al bosque donde vive su familia, pero fue colocada en segundo grado, acorde con sus capacidades, y estudia junto a niños de siete años. Ya aprendió a escribir su nombre y está aprendiendo a leer.

"Cuando crezca quiero tener un empleo y ganar dinero para poder cuidar de mi madre y darle comodidad y alegría", expresó la menor.

- Derecho a la tierra -

Una ley adoptada en septiembre creó "áreas étnicas protegidas" para los grupos indígenas, con un régimen regulatorio más flexible.

"Los maniq no tendrán propiedad de sus tierras pero tendrán derecho de usar la tierra acorde con sus estilos tradicionales de vida", comentó el antropólogo Apinan Thammasena.

Pero el legislador Laofang Bundidterdsakul, de la tribu hmong y quien ayudó a redactar la ley, consideró que las normas ambientales que seguirán vigentes socavarán los beneficios que pueda acarrear la nueva ley.

"Los derechos a la tierra permanecen sin cambio. Por ejemplo, asuntos de tierra siguen bajo la misma ley forestal. La construcción de carreteras, acceso a electricidad y agua todavía requieren permiso del Departamento Forestal", comentó.

Después de cazar, Tao Khai volvió a casa en una plantación de caucho.

"Esta tierra nos fue dada solo temporalmente", declaró. "Los maniq queremos un hogar donde podamos vivir para siempre".

Este reportaje es una colaboración entre AFP y HaRDstories, con apoyo del Pulitzer Center.

D.Smith--NZN