Zürcher Nachrichten - Los exiliados vuelven para reconstruir Daraya, ciudad emblemática de la revolución siria

EUR -
AED 4.227793
AFN 73.093036
ALL 95.821139
AMD 434.134301
ANG 2.060384
AOA 1055.466588
ARS 1594.695474
AUD 1.675948
AWG 2.071798
AZN 1.961268
BAM 1.956376
BBD 2.318483
BDT 141.242224
BGN 1.967413
BHD 0.433943
BIF 3416.740797
BMD 1.150999
BND 1.482337
BOB 7.983352
BRL 6.061051
BSD 1.151134
BTN 109.10804
BWP 15.869882
BYN 3.426509
BYR 22559.582151
BZD 2.315052
CAD 1.598732
CDF 2627.159933
CHF 0.918468
CLF 0.026968
CLP 1064.847263
CNY 7.955534
CNH 7.966415
COP 4236.355738
CRC 534.55516
CUC 1.150999
CUP 30.501476
CVE 110.639834
CZK 24.526007
DJF 204.556011
DKK 7.472643
DOP 68.743467
DZD 153.239908
EGP 60.659844
ERN 17.264986
ETB 180.879958
FJD 2.590328
FKP 0.862171
GBP 0.867709
GEL 3.101989
GGP 0.862171
GHS 12.626909
GIP 0.862171
GMD 84.602865
GNF 10105.772413
GTQ 8.809634
GYD 240.967271
HKD 9.01603
HNL 30.524943
HRK 7.533409
HTG 150.89511
HUF 390.36077
IDR 19530.900697
ILS 3.611398
IMP 0.862171
INR 109.145105
IQD 1507.808807
IRR 1511549.554476
ISK 143.58758
JEP 0.862171
JMD 181.19338
JOD 0.816104
JPY 184.571341
KES 149.519157
KGS 100.655313
KHR 4617.80875
KMF 492.628013
KPW 1036.000816
KRW 1743.177052
KWD 0.354474
KYD 0.959295
KZT 556.496694
LAK 25206.880458
LBP 103071.968851
LKR 362.608401
LRD 211.352253
LSL 19.624973
LTL 3.398602
LVL 0.696228
LYD 7.343812
MAD 10.750769
MDL 20.21922
MGA 4805.421597
MKD 61.610158
MMK 2420.019892
MNT 4120.56426
MOP 9.287998
MRU 46.167009
MUR 53.755963
MVR 17.794881
MWK 1998.134816
MXN 20.85208
MYR 4.516565
MZN 73.560786
NAD 19.624968
NGN 1594.652122
NIO 42.26512
NOK 11.23054
NPR 174.56867
NZD 2.005283
OMR 0.44256
PAB 1.151124
PEN 3.981886
PGK 4.960235
PHP 69.637791
PKR 321.416927
PLN 4.287516
PYG 7526.217256
QAR 4.208633
RON 5.09801
RSD 117.382384
RUB 93.808448
RWF 1680.45867
SAR 4.318853
SBD 9.256306
SCR 17.323018
SDG 691.750843
SEK 10.904071
SGD 1.48327
SHP 0.863547
SLE 28.257455
SLL 24135.887864
SOS 657.800195
SRD 43.278761
STD 23823.357291
STN 24.573831
SVC 10.071967
SYP 127.215652
SZL 19.624959
THB 37.883413
TJS 10.999027
TMT 4.040007
TND 3.36495
TOP 2.771329
TRY 51.173045
TTD 7.82127
TWD 36.832551
TZS 2965.534234
UAH 50.456565
UGX 4288.263341
USD 1.150999
UYU 46.593727
UZS 14030.679283
VES 536.386461
VND 30314.438515
VUV 137.782859
WST 3.170812
XAF 656.150305
XAG 0.016515
XAU 0.000256
XCD 3.110633
XCG 2.07462
XDR 0.813516
XOF 652.04512
XPF 119.331742
YER 274.686351
ZAR 19.759091
ZMK 10360.377128
ZMW 21.669384
ZWL 370.621237
Los exiliados vuelven para reconstruir Daraya, ciudad emblemática de la revolución siria
Los exiliados vuelven para reconstruir Daraya, ciudad emblemática de la revolución siria / Foto: LOUAI BESHARA - AFP

Los exiliados vuelven para reconstruir Daraya, ciudad emblemática de la revolución siria

Como un fantasma nocturno, el artista Bilal Shorba, conocido como el Banksy sirio, se deslizaba antaño entre las ruinas de Daraya para pintar sus grafitis, rezando para que los pistoleros del régimen no lo mataran. Años después, no sale de su asombro: su obra ha sobrevivido a la devastación que sufrió la ciudad durante la guerra civil.

Tamaño del texto:

A su regreso del exilio, este rebelde se llevó la alegría de ver que algunos de sus grafitis escaparon a la destrucción en esta localidad de la periferia de Damasco, una de las primeras en sumarse a la rebelión contra el poder en 2011.

Uno de ellos, con impactos de bala, evoca la trágica evolución de la revolución siria: una mujer con traje de novia, violín en mano, encabeza la danza, seguida de un soldado, de un rebelde, y de un yihadista armado de un kaláshnikov.

Es "una victoria", dice Bilal Shorba, de 31 años.

"Pese a la entrada del régimen en la región, pese a nuestro exilio, estos grafitis han permanecido y el régimen se ha ido".

Y es que Daraya tiene un capítulo especial en la revolución siria.

Fue aquí, en marzo de 2011, donde los manifestantes regalaron flores a los soldados. Aquí también las fuerzas de Bashar al Asad perpetraron en agosto de 2012 su peor campaña de ejecuciones sumarias. Asediada luego durante años, Daraya fue la única ciudad siria que se vació completamente de su población.

Durante tres años, de 2016 a 2019, no vivió aquí ni uno de los 250.000 habitantes que había antes de la guerra, obligados a partir a Europa o a los países vecinos durante la gran oleada migratoria de 2015. Otros se refugiaron en Damasco, a siete kilómetros de distancia.

Con una pequeña maleta, en la que metió "ropa para dos o tres días, lápices de colores, un cuaderno de dibujo y un ejemplar de Los miserables" en árabe, Bilal Shorba, oriundo de Damasco, vino a Daraya en 2013 para apoyar arma en mano a los rebeldes.

Aquí estuvo durante tres años, sometido al implacable asedio, bajo los bombardeos terrestre y aéreos y sobreviviendo a base de hierbas silvestres. Obligado, como miles de combatientes, a evacuar Daraya en dirección de la zona rebelde del noroeste de Siria en agosto de 2016, pudo huir a Turquía.

Años después ha podido regresar con el propósito de dibujar nuevos murales y "borrar" las reliquias del pasado y los retratos a la gloria del clan Asad, que gobernó Siria de forma represiva durante más de medio siglo.

- Regresar pese a la devastación -

Bilal Shorba es uno de los miles de exiliados que regresaron a Daraya tras la caída de Bashar al Asad el 8 de diciembre de 2024, y la llegada al poder del grupo islamista sirio Hayat Tahrir al Sham (HTS) y de su líder, el ahora presidente Ahmed al Sharaa.

Médicos, ingenieros, profesores, obreros y agricultores han venido del extranjero cargados de nuevas competencias, conocedores de la libertad y con esa determinación tan propia de los habitantes de Daraya, que estuvieron en la vanguardia de la revolución de 2011.

Pero, ¿cómo volver con su familia a una ciudad donde el 65% de los edificios están totalmente destruidos, el 21% requieren renovación y el 14% tienen daños, tal como estimaba en abril la asociación de ingenieros siroestadounidense?

Hussam Lahham, exiliado desde 2016 en Idlib, en el noroeste, no se hizo la pregunta.

Fue uno de los últimos en irse de la ciudad rebelde, tras ejercer primero como motor de la sociedad civil, recopilando víveres, y luego como combatiente y comandante.

Lahham ha sido de los primeros en volver. Porque había que reconstruir Daraya, "en nombre de los sacrificios consentidos para recuperar su libertad, como la de toda Siria", explica.

Ahora voluntario en la administración civil, pelea para conseguir fondos para la reconstrucción.

Recorriendo la ciudad, el panorama es diverso: en algunos barrios hay obreros en los tejados, restaurando fachadas, pero en otros no hay más que edificios reventados, redes eléctricas inutilizadas y barrios desiertos.

Las infraestructuras sanitarias resultaron especialmente dañadas: los cuatro hospitales de la localidad están fuera de servicio.

Muchos profesionales de la salud emigraron durante la guerra a Egipto, Jordania, Turquía o Alemania, y la mayoría no han regresado.

Sólo un equipo de Médicos Sin Fronteras garantiza una atención hasta final de año. "La gente se animará a venir si se facilita atención médica", incide Hussam Lahham, de 35 años.

- Servir al país -

El doctor Hussam Jamus no reconoció la ciudad cuando volvió.

"Sabía que estaba destruida, pero no hasta este punto", dice este otorrinolaringólogo de 55 años, que se marchó a fines de 2012, cuando comenzó el asedio.

Durante su exilio de diez años en Jordania, Hussam Jamus perdió a sus pacientes, que llegaron a ser miles, así como el derecho de ejercer en su país de acogida. Pero lejos de resignarse, decidió trabajar como voluntario en una asociación caritativa, y luego en un hospital de la Media Luna Roja emiratí. Allí aprovechó para formarse en medicina estética.

En cuanto le fue posible, regresó -"felicísimo de volver, como si viviera de nuevo", dice.

En el muro de entrada, acribillado de balas, en la calle de la Revolución, puso su placa con su nombre en letras grandes.

En cuestión de semanas recibió a cientos de pacientes; niños con inflamaciones de amígdalas, y ex detenidos con "los tímpanos perforados o la nariz rota por los golpes".

"Al igual que atendí a mis conciudadanos refugiados en Jordania, hoy día sigo atendiéndolos en mi país", dice luciendo sus diplomas sirio y jordano.

La misma ambición anima al equipo de Enab Baladi, un medio surgido al inicio de la contienda en Daraya, bajo el impulso de una veintena de estudiantes comprometidos con la revuelta. Cuatro de ellos murieron en los primeros años de la guerra.

Exiliados en Turquía y Alemania, los jóvenes periodistas se perfeccionaron gracias a los grandes medios internacionales. Su portal web, lanzado como un diario local, se ha convertido en uno de los principales medios independientes de Siria.

La redacción refleja la imagen de un país múltiple, con colaboradores alauitas, cristianos, kurdos, drusos, sunitas, y no duda en tratar temas sensibles o en criticar a las nuevas autoridades islamistas, al hilo por ejemplo de los enfrentamientos ocurridos en julio en la zona de Sueida, bastión de la minoría drusa.

Ante las ruinas de la casa de donde salió el número cero, uno de los fundadores, Ammar Ziadeh, de 35 años, espera ahora que "los medios independientes puedan mantener un espacio de libertad" en la nueva Siria.

- Reconstruyendo las escuelas -

Una nueva Siria en la que los niños de Mohammed Nakkash puedan sentirse en casa.

Omar, de seis años, y Hamza, de ocho, nacieron en Turquía, donde su padre, ex militar, se refugió después de desertar en 2012 y "enterrar a ocho amigos" con sus propias manos.

En su país de acogida, los niños sufrieron racismo, y él mismo fue explotado por un jefe que no le pagó, afirma este hombre de 31 años que trabaja actualmente de carpintero con su padre.

"Cuando cayó el régimen (...) ya no había más razones para permanecer allí", asevera.

El regreso ha sido duro. "Falta agua potable, electricidad, condiciones de higiene decentes".

Alejados hasta hace poco de su cultura de origen, los niños han tenido que reaprender todo, después de haber estudiado en Turquía en caracteres latinos.

Ignorados por sus compañeros de clase turcos, tenían problemas "para interactuar con mis padres y hermanos", cuenta Mohammed Nakkash, que los llevó incluso a un médico preocupado de que fueran autistas.

Los niños nacidos durante el exilio turco de sus padres "tienen dificultades en árabe, que hablan pero sin saber escribirlo, lo que nos obliga a organizar cursos casi de alfabetización en árabe", explica bajo anonimato un responsable educativo.

La tarea en este sector es difícil, ya que en las 17 escuelas de la ciudad (frente a 24 antes de la guerra), faltan equipamientos y profesores de matemáticas, ciencias e inglés.

Daraya cuenta ahora unos 200.000 habitantes, según las autoridades locales.

"Cada día recibimos a vecinos que vuelven, que han encontrado su casa en ruinas, y nos piden un refugio o ayuda para la reconstrucción", explica el presidente de la municipalidad, Mohammed Jaanina.

Si bien, para reconstruir su casa, hay que mostrar un título de propiedad, en muchos casos perdido durante el exilio.

- Una tumba para los muertos -

Antes de abandonar Daraya en 2016, y temiendo que las tumbas del cementerio fueran profanadas por el ejército, los combatientes y activistas retiraron las lápidas no sin antes documentarlas, según explican a AFP los últimos testigos, entre ellos Bilal Shorba y Hussam Lahham.

A su regreso, y gracias a las fotos conservadas, pudieron recolocar en su sitio las lápidas. En total, 421 con los nombres y las fechas de deceso de los habitantes de la ciudad muertos entre 2012 y 2016.

Delante, en otro espacio, están los cuerpos de las víctimas desconocidas, asesinadas por las fuerzas gubernamentales y las milicias aliadas en agosto de 2012, que en cuestión de 72 horas ejecutaron a 700 personas.

Visitando el "cementerio de los mártires", Amneh Khoulani se siente conmovida en este día de otoño.

"Lucho por que mis hermanos tengan una tumba", dice aguantando las lágrimas esta mujer de 51 años, que vive entre Siria y Reino Unido.

Durante el conflicto, tres de sus hermanos fueron detenidos y ejecutados. Sus cuerpos nunca fueron hallados.

La foto de uno de ellos apareció en el llamado dosier César, que contenía imágenes de miles de desaparecidos en los centros de detención y tortura del régimen de Al Asad.

"Hay un gran sufrimiento en Daraya. Muchos no saben dónde se encuentran sus hijos", dijo Khoulani, miembro de la Comisión Nacional de Desaparecidos, que en dos ocasiones habló en el Consejo de Seguridad de la ONU pidiendo justicia.

En un muro del cementerio, Bilal Shorba ha pintado un fresco muy simbólico.

Sobre un azul cielo, una niña coge una rosa en memoria de su padre, y a falta de tumba, se pregunta dónde ponerla.

G.Kuhn--NZN