El primer ministro irlandés planta cara cortésmente a Trump
No fue exactamente un momento "Zelenski". Pero el primer ministro irlandés Micheal Martin tuvo de todos modos un par de intercambios tensos con el presidente estadounidense Donald Trump el martes.
En la visita anual por el Día de San Patricio al Despacho Oval, Martin discrepó con Trump en varios temas, desde la guerra con Irán hasta la inmigración y las relaciones con el primer ministro británico.
El Taoiseach, título oficial en irlandés, estaba sometido a presiones políticas para hablarle con firmeza a Trump en medio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.
El año pasado, Martin debió hablar de las tensiones comerciales con Trump apenas unos días después del célebre rifirrafe del mandatario estadounidense con su par ucraniano Volodimir Zelenski en el Despacho Oval.
Entonces, como ahora, Martin optó por un enfoque cortés pero firme con Trump, quien dedicó buena parte de la sesión frente a la prensa a reprender a los aliados de Estados Unidos por ignorar sus llamados para ayudar a reabrir el estrecho de Ormuz.
"Estoy seguro de que los dirigentes europeos y el gobierno estadounidense van a intercambiar puntos de vista, y espero que encontremos un terreno de entendimiento", matizó Martin cuando Trump arremetió contra la OTAN.
Pero Trump no quedó satisfecho. Tomó aire, pidió silencio con un gesto y replicó: "Estoy de acuerdo con todo lo que usted dice, pero nosotros hemos ayudado con Ucrania, y (los europeos) no ayudan con Irán, y todos reconocen que Irán no puede tener un arma nuclear", lamentó.
Trump desgranó entonces una larga lista de agravios tanto contra los dirigentes de Irán —"las peores personas desde Hitler"— como contra Europa.
Martin objetó, siempre con mucha calma, que Europa sigue siendo "un lugar muy bueno para vivir".
"Ocurre que a veces se describe a Europa, de forma falsa, como si estuviera siendo invadida", puntualizó el dirigente de centroderecha.
El primer ministro irlandés incluso salió en defensa de su homólogo británico, Keir Starmer, atacado por Trump por haber rechazado apoyar la ofensiva contra la república islámica.
"Creo que es una persona muy sincera y sensata", dijo Martin.
A Trump también le preguntaron sobre las declaraciones de la presidenta de Irlanda, Catherine Connolly, quien sostuvo que la guerra con Irán es ilegal según el derecho internacional.
"Mire, él tiene suerte de que yo exista", dijo Trump, sin darse cuenta de que el cargo, en gran medida honorífico, lo ocupa una mujer.
A.P.Huber--NZN