Zürcher Nachrichten - Sumba, la isla indonesia donde hay hombres y mujeres que viven como esclavos

EUR -
AED 4.201655
AFN 73.790789
ALL 91.377962
AMD 415.828901
ANG 2.048332
AOA 1049.126721
ARS 1731.281542
AUD 1.610357
AWG 2.062215
AZN 1.936763
BAM 1.952099
BBD 2.30503
BDT 140.543556
BGN 1.926001
BHD 0.431484
BIF 3438.481279
BMD 1.144086
BND 1.458614
BOB 12.589188
BRL 5.844561
BSD 1.14443
BTN 109.335199
BWP 15.499616
BYN 3.467027
BYR 22424.086103
BZD 2.301746
CAD 1.609712
CDF 2642.838706
CHF 0.939346
CLF 0.027409
CLP 1082.202199
CNY 7.660114
CNH 7.664152
COP 3679.426422
CRC 510.634164
CUC 1.144086
CUP 30.31828
CVE 110.057794
CZK 24.348267
DJF 203.803626
DKK 7.475658
DOP 68.041304
DZD 153.175418
EGP 58.974236
ERN 17.16129
ETB 185.084124
FJD 2.560692
FKP 0.855719
GBP 0.857544
GEL 2.968925
GGP 0.855719
GHS 13.229976
GIP 0.855719
GMD 84.07897
GNF 10060.926355
GTQ 8.733443
GYD 239.366206
HKD 8.97373
HNL 30.720223
HRK 7.534147
HTG 149.577083
HUF 362.387532
IDR 20380.748461
ILS 3.44896
IMP 0.855719
INR 109.3419
IQD 1499.257686
IRR 1572946.672152
ISK 138.399951
JEP 0.855719
JMD 180.487829
JOD 0.811196
JPY 179.993909
KES 148.158664
KGS 100.050231
KHR 4643.197361
KMF 491.957183
KPW 1029.677787
KRW 1553.542863
KWD 0.352996
KYD 0.953692
KZT 511.816402
LAK 25637.508096
LBP 102486.45264
LKR 376.665911
LRD 197.994639
LSL 18.564206
LTL 3.378188
LVL 0.692047
LYD 7.29517
MAD 10.92958
MDL 20.124847
MGA 5012.519102
MKD 61.40359
MMK 2401.459229
MNT 4115.056056
MOP 9.245572
MRU 45.824126
MUR 54.5274
MVR 17.687777
MWK 1984.546342
MXN 19.772221
MYR 4.662164
MZN 73.109884
NAD 18.563882
NGN 1515.662089
NIO 42.120148
NOK 10.817293
NPR 174.920858
NZD 2.00024
OMR 0.439884
PAB 1.144435
PEN 3.86617
PGK 5.098335
PHP 71.499084
PKR 317.157229
PLN 4.353065
PYG 6810.089337
QAR 4.160313
RON 5.275611
RSD 117.4004
RUB 95.958583
RWF 1689.197595
SAR 4.296235
SBD 9.182449
SCR 15.725236
SDG 688.170841
SEK 11.274859
SGD 1.459459
SHP 0.855296
SLE 28.202154
SLL 23990.902626
SOS 654.005821
SRD 43.178115
STD 23680.27083
STN 24.45364
SVC 10.014015
SYP 14875.406796
SZL 18.558897
THB 37.933281
TJS 10.557585
TMT 4.004301
TND 3.372606
TOP 2.754684
TRY 55.854148
TTD 7.776359
TWD 36.238694
TZS 3026.110954
UAH 51.272996
UGX 4463.537962
USD 1.144086
UYU 45.952882
UZS 13521.366004
VES 974.007686
VND 29763.397957
VUV 135.347354
WST 3.147419
XAF 655.957
XAG 0.017374
XAU 0.000264
XCD 3.09195
XCG 2.062617
XDR 0.808928
XOF 655.957
XPF 119.331742
YER 270.633287
ZAR 18.557773
ZMK 10298.149278
ZMW 22.288842
ZWL 368.395233
SSP 6535.625567
MXV 2.24105
Sumba, la isla indonesia donde hay hombres y mujeres que viven como esclavos
Sumba, la isla indonesia donde hay hombres y mujeres que viven como esclavos / Foto: BAY ISMOYO - AFP

Sumba, la isla indonesia donde hay hombres y mujeres que viven como esclavos

A dos horas en avión de las playas de Bali, en la isla indonesia de Sumba, hay hombres y mujeres que viven como esclavos desde que nacen hasta que mueren, de generación en generación, por el peso de la "tradición".

Tamaño del texto:

Trabajan para sus amos sin percibir salario, pasan de unos a otros como herencia, a veces sufren maltrato y en el caso de las mujeres, algunas son víctimas de violaciones.

Sus hijos correrán la misma suerte porque esta condición "no se puede borrar", afirma Kanisius Kanyali Hambarita.

Este joven de 34 años es esclavo de Umbu Ana Rara, tres años menor que él.

Para llegar a su pueblo de Tengeddu, conocido por sus espectaculares cascadas, hay que recorrer una carretera de baches que serpentea entre el mar y las colinas áridas, a 50 km de Waingapu, la principal ciudad de Sumba. Por el camino se ven cabras y vacas y hasta manadas de caballos salvajes.

En una mañana de junio los dos hombres mastican nueces de betel, de efectos euforizantes, sentados frente a la casa del amo, con su típico tejado cónico.

A simple vista, nada los distingue.

Visten camiseta y sarong, viven en la misma casa, donde crían gallinas y cerdos y se cocina con leña. Ambos duermen sobre el mismo tipo de estera en el suelo y ninguno tiene cobertura para el móvil.

Umbu Ana Rara dice que trata a su esclavo "como a un miembro de la familia". Le permite ganar un poco de dinero como mototaxista y le confía un pedazo de tierra que cultiva para su propio sustento.

¿Qué opina Kanisius Kanyali Hambarita? "No me opongo a ello, así son las cosas. No es una carga. No es más que el símbolo de una tradición heredada de nuestros antepasados", afirma a la AFP delante de su amo, quien a menudo termina sus frases por él.

Aquí la esclavitud se remonta al siglo XVI, según los historiadores. Indonesia la abolió oficialmente en 1860, cuando el país se encontraba bajo dominio neerlandés pero sigue muy arraigada en la cultura de Sumba, sobre todo en el este.

La isla cuenta con 685.000 habitantes, de los cuales el 80% son cristianos en un país de mayoría musulmana.

La sociedad se divide en tres castas: "los nobles, llamados maramba, a menudo grandes terratenientes, la gente corriente, llamada kabihu, y los esclavos o sirvientes, los atas", explica Martha Hebi, experta en el tema.

A menos que el amo lo libere, el esclavo "no puede perder su condición ni siquiera a través del matrimonio", añade.

Los marambas son los propietarios de la tierra, las vacas y los caballos que crían para las carreras antes de ser exportados. Constituye su principal activo económico junto con los esclavos.

Los atas trabajan de la mañana a la noche, cultivan los campos, que aran con búfalos, y se ocupan de la casa, los niños y los animales. El trato que reciben depende del amo que les toca.

- "Me pegaban" -

"Hay casos de trabajo forzado en otras partes de Indonesia o de servidumbre temporal, como entre los dayak de Borneo en caso de deudas", explica a la AFP Bondan Kanumoyoso, historiador de la Universidad de Indonesia en Depok. Pero, según él, la esclavitud que se practica en Sumba es única.

Está vinculada al marapu, una religión local que combina el animismo, el culto a los antepasados y el mundo de los espíritus, explica Umbu Remi Deta, sacerdote de esta creencia ancestral.

Cuenta la leyenda "que los marambas obtuvieron atas al llegar a Sumba".

Es difícil determinar cuántos hay.

Una asistenta social que pidió mantener el anonimato calcula que existen "unos 1.700" en el distrito de Sumba Oriental, que cuenta con 350.000 habitantes. Otros estiman que son miles.

Esta isla alejada de los grandes centros urbanos y turísticos, a 2.000 km de Yakarta y a mil km de Bali, permaneció aislada durante mucho tiempo.

Los portugueses en el siglo XVI y la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales en el XVII se abastecían en ella de madera de sándalo y de esclavos, según el antropólogo británico Rodney Needham.

Enviaban los esclavos a Batavia (el antiguo nombre de Yakarta) o a otras regiones de Indonesia, pero también a Madagascar o a Mauricio.

La llegada de la modernidad no ha alterado el sistema.

"He sufrido bastante desde mi infancia", declara M., un ata de unos cuarenta años a las afueras de su pueblo, Napu, sin la presencia del maramba. La AFP no revela su nombre para preservar su seguridad.

"Me pegaban porque no trabajaba o porque no lo hacía como debía", añade. "En cuanto regresaba del colegio, tenía que volver a trabajar, arrancar la hierba, dar de comer a los cerdos".

A día de hoy los esclavos sufren "violencia no solo física, sino también sexual. Porque, según la tradición, el amo tiene derecho, entre comillas, a 'utilizar' a su sirvienta", confirma Marlin Lomi, pastora y presidenta del sínodo protestante de Sumba oriental.

Un maramba lo reconoce bajo anonimato.

"Si una esclava me gusta pero se niega [a mantener relaciones] golpearé a su marido", declara.

"Las relaciones sexuales no se consideran una violación. Según ellos, solo se trata de ejercer su autoridad sobre lo que les pertenece", recuerda Andy Yentriyani, expresidenta de la Comisión Nacional contra la Violencia hacia las Mujeres (Komnas Perempuan).

- Violada desde los 13 -

Los casos de violencia suelen quedar impunes "porque las víctimas no se atreven a declarar", según Hebi, fundadora de la oenegé Solidaridad para las Mujeres y los Niños de Sumba (Sopan).

En 2024 una esclava de 18 años, violada desde los 13 por su amo y el hijo de este, quedó embarazada y dio a luz antes de denunciar a sus agresores ante la policía de Waingapu.

Según la prensa local, se interrogó al principal sospechoso y a otras diez personas. Dos años después "la investigación no se ha terminado", afirmó a la AFP Dian Sasmita, miembro de la Comisión Indonesia para la Protección de la Infancia (KPAI), que sigue de cerca otros casos.

La joven víctima fue acogida inicialmente por una oenegé y ahora vive en su aldea bajo protección.

Según el pastor Marlin Lomi el sínodo "ayuda a las víctimas" siempre que denuncien.

Este sistema está muy arraigado y la presión de la élite local es tan fuerte que "para cambiar la mentalidad de los nobles se necesitará un largo proceso", reconoce el antiguo jefe de distrito de Waingapu (de 2008 a 2021), Gidion Mbilijora. El tiene "dos atas".

La AFP se reunió con él durante el funeral de un noble, que contó con 4.000 invitados, incluidos los atas.

Se celebró según el rito marapu, que observan la mayoría de los habitantes de Sumba, tanto cristianos como musulmanes, y contó con el sacrificio ritual de dos caballos.

Hasta principios de la década de 1990, la policía vigilaba este tipo de ceremonias fúnebres por miedo a que se produjeran sacrificios humanos, afirma la antropóloga estadounidense Janet Hoskins.

Y es que otrora un noble debía ser enterrado en compañía de uno de sus esclavos, según el ritual marapu.

- Prohibida por la Ley -

Indonesia prohíbe la esclavitud.

Según la Constitución de 1945, "nadie puede ser sometido a esclavitud ni a servidumbre" y el Código Penal tipifica como delito "a toda persona que, de forma intencionada e ilegal, prive a otra de su libertad".

Pero, al mismo tiempo, el código establece que el Estado reconoce ciertas formas de derecho consuetudinario.

"Hay que entender que Indonesia es una sociedad extremadamente plural y que el desarrollo social no es el mismo según los grupos étnicos", afirma a la AFP el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Yusril Ihza Mahendra.

"El Gobierno no quiere imponer cambios bruscos, sino acompañar el desarrollo social de cada comunidad paso a paso", añade.

El portavoz de Amnistía Internacional Indonesia, Haeril Halim, afirma que el Gobierno "no ha tomado ninguna medida para eliminar las prácticas esclavistas".

En la práctica algunos nobles mejoran la situación de sus esclavos, pero a su ritmo.

En su día, el abuelo de Norlina Rambu Jola Kalunga, al frente de la comunidad protestante de Sumba Central, "concedió la libertad a todos los atas" de esa región, afirma esta mujer.

Pero la exrectora de la Universidad Cristiana de Sumba de 54 años no ha podido emancipar a las cinco de las que se hizo cargo al casarse con el hijo de una familia real de la parte oriental de la isla, en Waingapu.

Asegura, eso sí, que en su casa rompe este "sistema rígido".

Tamu Rambu Margaretha ha enviado a todas sus "atas" al colegio con sus propios hijos, que posteriormente estudiaron en la universidad.

Antes la mayoría de ellos no sabían leer ni escribir.

"Si alguien es analfabeto, hay muchas cosas que no entenderá, no sabrá qué está bien o mal", afirma.

Mama Margaretha intenta desde hace años romper la cadena de la esclavitud.

Procedente de un pueblo situado a 60 km, esta mujer con fama de progresista llegó con sus cinco sirvientas a Waingapu en 1969 para casarse con un noble.

"Es la tradición aquí en Sumba. Si perteneces a la clase noble, las sirvientas te siguen. Esto existe desde los tiempos de nuestros antepasados", explica la anciana.

Todos viven con sus hijos en las propiedades de la familia.

Mama Margaretha cubre los gastos de sus atas y dice que "no se opondrá" a que se marchen. Según ella, "ninguna" se lo ha pedido, por razones esencialmente económicas.

- "Ser independiente" -

"Un día esto cambiará definitivamente. Porque los avances de la ciencia, del conocimiento y de la tecnología permitirán a la gente de clase baja darse cuenta (...) de que este vínculo social ya no es apropiado", afirma el exjefe de distrito Gidion Mbilijora.

M., el ata del pueblo de Napu que tanto sufrió de niño, lo sabe desde hace mucho tiempo.

"Veía al maramba, su forma de vivir. Me decía a mí mismo: 'Es tan fácil para ellos darnos órdenes así...'. Pero yo no me rebelé directamente. Me labré mi propio camino", declaró a la AFP.

Luchó "para ser independiente", explica.

Sigue siendo esclavo del amo que lo maltrataba pero M. vive ahora con su esposa y sus cuatro hijos en una casa desocupada del maramba, cultiva maíz y yuca en un terreno que él le presta y tiene gallinas y cerdos.

Ahora "hay leyes que nos protegen, tal vez el maramba lo entienda, ya no nos molesta demasiado", añade.

Gracias a la venta de animales y a las becas del gobierno, logró enviar a dos de sus hijos a la universidad. "Si tenemos conocimiento, somos libres", asegura. "Les digo a mis hijos: 'No quiero que paséis por lo que yo pasé'".

E.Leuenberger--NZN