Zürcher Nachrichten - A las puertas de Odesa, en Ucrania, los civiles huyen y el hospital se llena

EUR -
AED 4.161518
AFN 73.087584
ALL 91.974375
AMD 411.540167
ANG 2.028765
AOA 1039.105468
ARS 1728.069575
AUD 1.623411
AWG 2.0411
AZN 1.927901
BAM 1.953149
BBD 2.282802
BDT 139.353351
BGN 1.907603
BHD 0.42722
BIF 3396.29108
BMD 1.133157
BND 1.448035
BOB 13.663338
BRL 5.920633
BSD 1.133362
BTN 108.729449
BWP 15.475862
BYN 3.421157
BYR 22209.882191
BZD 2.279507
CAD 1.607474
CDF 2634.590818
CHF 0.945217
CLF 0.027901
CLP 1101.773846
CNY 7.603995
CNH 7.602341
COP 3798.082491
CRC 516.399223
CUC 1.133157
CUP 27.201087
CVE 110.115568
CZK 24.437703
DJF 201.384525
DKK 7.475586
DOP 67.398537
DZD 151.639027
EGP 58.99919
ERN 16.997359
ETB 185.128738
FJD 2.543603
FKP 0.854785
GBP 0.856967
GEL 2.940481
GGP 0.854785
GHS 13.209957
GIP 0.854785
GMD 83.854047
GNF 9968.472335
GTQ 8.65341
GYD 237.148179
HKD 8.891375
HNL 30.42671
HRK 7.541385
HTG 148.328711
HUF 367.071
IDR 20369.63481
ILS 3.475462
IMP 0.854785
INR 108.714597
IQD 1484.78508
IRR 1557921.251666
ISK 136.80654
JEP 0.854785
JMD 179.42651
JOD 0.803424
JPY 178.23095
KES 146.967996
KGS 99.092675
KHR 4599.717385
KMF 490.657066
KPW 1019.841889
KRW 1534.487412
KWD 0.349863
KYD 0.94451
KZT 497.564782
LAK 25430.489682
LBP 101493.872578
LKR 375.16089
LRD 194.37451
LSL 18.568102
LTL 3.345919
LVL 0.685435
LYD 7.250033
MAD 10.977104
MDL 20.11153
MGA 4991.226681
MKD 61.496546
MMK 2378.91816
MNT 4076.218122
MOP 9.159851
MRU 45.381415
MUR 53.949601
MVR 17.518963
MWK 1965.332955
MXN 20.498446
MYR 4.626454
MZN 72.41402
NAD 18.567775
NGN 1501.422099
NIO 41.714128
NOK 10.880555
NPR 173.965386
NZD 2.009875
OMR 0.435696
PAB 1.133362
PEN 3.898678
PGK 5.128041
PHP 70.988336
PKR 313.97652
PLN 4.370476
PYG 6657.964842
QAR 4.131294
RON 5.278472
RSD 117.503891
RUB 94.906114
RWF 1673.414334
SAR 4.25672
SBD 9.094946
SCR 15.710766
SDG 681.593322
SEK 11.331578
SGD 1.448453
SHP 0.854858
SLE 27.881593
SLL 23761.731851
SOS 647.715305
SRD 42.780029
STD 23454.067336
STN 24.466797
SVC 9.917541
SYP 14733.310913
SZL 18.563808
THB 38.045187
TJS 10.432842
TMT 3.96605
TND 3.364434
TOP 2.728371
TRY 55.524254
TTD 7.688566
TWD 36.069645
TZS 2985.87275
UAH 50.836915
UGX 4442.970689
USD 1.133157
UYU 45.438338
UZS 13396.819913
VES 970.7931
VND 29430.926796
VUV 134.751144
WST 3.138064
XAF 655.957
XAG 0.018521
XAU 0.00027227118
XCD 3.062414
XCG 2.042628
XDR 0.801201
XOF 655.957
XPF 119.331742
YER 268.133353
ZAR 18.610272
ZMK 10199.774161
ZMW 22.185697
ZWL 364.876174
SSP 6473.264959
MXV 2.320888
A las puertas de Odesa, en Ucrania, los civiles huyen y el hospital se llena
A las puertas de Odesa, en Ucrania, los civiles huyen y el hospital se llena

A las puertas de Odesa, en Ucrania, los civiles huyen y el hospital se llena

En un barrio de torres tristes y grises en la periferia de Mikolaiv, ciudad al sur de Ucrania bajo las bombas rusas, un obús impactó en el segundo piso de un edificio, arrancando las ventanas y las puertas. "Malditos", dice Liliana, una vecina.

Tamaño del texto:

El bombardeo se produjo el lunes, hacia las cinco de la mañana. Fue un milagro que no hubiera víctimas. "Estaba durmiendo y los cristales se pusieron a temblar, así que me pegué a la pared", cuenta Vitali Sobolev, un hombre de 70 años que vive justo al lado de donde cayó el obús.

En este barrio pobre de Mikolaiv no hay objetivos militares, solo civiles, "personas que no tienen casi nada y nadie les ayuda", explica Liliana Sidorska, la vecina del 4º. "¿Qué hace el gobierno ucraniano? ¿Por qué los rusos bombardean aquí? Son unos desgraciados, desgraciados", repite.

Mikolaiv y su región son el escenario de violentos combates y bombardeos desde hace varios días. La ciudad, de 500.000 habitantes, ya fue duramente golpeada durante la ocupación nazi en la Segunda Guerra Mundial.

A 130 kilómetros al oeste de Odesa, Mikolaiv se interpone entre el avance ruso y la gran ciudad portuaria ucraniana, objetivo estratégico para las fuerzas rusas.

Aunque la situación era relativamente tranquila el martes, seguían retumbando bombardeos esporádicos. Kilómetros y kilómetros de coches esperan para cruzar el puente que une la ciudad a la orilla oeste del río, para escapar de la ofensiva rusa.

- "¡Que nuestros aviones bombardeen a los rusos!" -

Delante del hospital central de la ciudad, Sabrina, una joven de 19 años, espera a su madre, que vino por un tratamiento en los riñones. "Luego nos iremos en bus lo más rápido posible. No podemos quedarnos, es peligroso", cuenta Sabrina, rodeada de bolsas, su perrito y un gato refugiado en su capucha. No tiene noticias de su marido, que está en el frente.

Los médicos del hospital están movilizados ante una llegada masiva de heridos. Varios soldados jóvenes están hospitalizados aquí, como Olexandr, de unos 20 años, con una pierna rota y llena de esquirlas del obús que cayó sobre su barracón el lunes. Según Olexandr, murieron ocho soldados ese día, ocho desaparecieron y 18 están heridos.

Imposible verificar sus palabras. De todas formas, incluso el cirujano jefe del hospital, Dmytro Sykorsky, ha dejado de contar los heridos y muertos. Solo sabe que, en los primeros días de la guerra, pasaron por el hospital 160 soldados. Desde entonces, no dejan de llegar civiles.

Sabe que su centro acogió a algunos soldados rusos, "pero no podemos acercanos a ellos, son los militares los que se ocupan", responde Sykorsky.

En su planta hay, sobre todo, civiles. Como Vira Pismenna, una sexagenaria de cabellos canosos y bonitos ojos azules, que tiene la cara cubierta de sangre seca, y un apósito en la sien.

Su pueblo, Snegirovka, a unos 60 kilómetros de Mikolaiv, fue bombardeado. "¡Que nuestros aviones bombardeen a los rusos por lo que nos han hecho!", afirma esta mujer de rostro dulce.

En otra habitación, a Maxime Sokol le están vendando la cabeza.

Sobre su pecho y en los brazos, este joven lleva tatuados un lobo, un dragón y un kalashnikov. A Maxime le dispararon cuando estaba a punto de lanzar un cóctel molotov sobre un blindado ruso. "Fue hace unos dos, tres o cuatro días, ya no me acuerdo", dice Maxime.

Maxime, que es hijo único, se queja de la cabeza. A su lado, su madre explica que Maxime no pudo unirse al ejército por problemas de salud, y que forma parte de los voluntarios civiles de la Defensa Territorial.

Con un hilillo de voz, Maxime tiene fuerzas, sin embargo, para bromear con la enfermera, y preguntarle si ya ha estado de safari: "Iremos después de la guerra", le promete ella. "¿Cuándo?", responde él. "No lo sé".

R.Schmid--NZN