Zürcher Nachrichten - IA y empleo: Alarma y Realidad

EUR -
AED 4.217149
AFN 74.640057
ALL 91.812649
AMD 416.812101
ANG 2.055883
AOA 1054.142658
ARS 1733.94924
AUD 1.611462
AWG 2.069818
AZN 1.944606
BAM 1.956326
BBD 2.312512
BDT 140.997921
BGN 1.933102
BHD 0.432815
BIF 3454.213968
BMD 1.148304
BND 1.464988
BOB 11.682142
BRL 5.891256
BSD 1.148104
BTN 110.088608
BWP 15.57012
BYN 3.490324
BYR 22506.755178
BZD 2.309211
CAD 1.60793
CDF 2653.730094
CHF 0.94669
CLF 0.027935
CLP 1103.038007
CNY 7.702305
CNH 7.689462
COP 3638.699262
CRC 513.635906
CUC 1.148304
CUP 30.430052
CVE 110.294664
CZK 24.330718
DJF 204.454098
DKK 7.475768
DOP 68.007995
DZD 153.627831
EGP 59.84282
ERN 17.224558
ETB 184.848234
FJD 2.545103
FKP 0.860429
GBP 0.85888
GEL 2.985956
GGP 0.860429
GHS 13.215554
GIP 0.860429
GMD 84.396361
GNF 10076.366387
GTQ 8.760356
GYD 240.174595
HKD 9.008449
HNL 30.912669
HRK 7.535745
HTG 150.059705
HUF 363.474894
IDR 20366.316829
ILS 3.480176
IMP 0.860429
INR 110.138012
IQD 1504.852177
IRR 1578458.452814
ISK 139.409191
JEP 0.860429
JMD 181.187941
JOD 0.814189
JPY 181.161578
KES 148.72073
KGS 100.419383
KHR 4654.075462
KMF 491.474122
KPW 1033.473817
KRW 1589.825107
KWD 0.354056
KYD 0.956853
KZT 511.445326
LAK 25693.298419
LBP 102830.608626
LKR 380.810761
LRD 200.37125
LSL 18.648276
LTL 3.390643
LVL 0.694598
LYD 7.28597
MAD 10.936441
MDL 20.156333
MGA 5041.053621
MKD 61.541552
MMK 2411.085158
MNT 4133.160739
MOP 9.278155
MRU 45.989405
MUR 54.624642
MVR 17.741427
MWK 1994.603358
MXN 19.682944
MYR 4.686204
MZN 73.387875
NAD 18.648202
NGN 1529.689947
NIO 42.108486
NOK 10.833799
NPR 176.140606
NZD 2.006771
OMR 0.441528
PAB 1.148109
PEN 3.874954
PGK 5.10424
PHP 72.10028
PKR 318.281157
PLN 4.360419
PYG 6791.797077
QAR 4.185544
RON 5.263591
RSD 117.388797
RUB 96.745472
RWF 1689.154942
SAR 4.264107
SBD 9.187019
SCR 15.910568
SDG 690.704828
SEK 11.268828
SGD 1.4662
SHP 0.858384
SLE 28.305972
SLL 24079.347958
SOS 655.681808
SRD 43.344451
STD 23767.570981
STN 24.803363
SVC 10.046658
SYP 14930.246763
SZL 18.734551
THB 38.235085
TJS 10.591749
TMT 4.030546
TND 3.344434
TOP 2.76484
TRY 56.01983
TTD 7.795063
TWD 36.505152
TZS 3044.851631
UAH 51.306976
UGX 4512.213557
USD 1.148304
UYU 46.162415
UZS 13578.693186
VES 973.170394
VND 29874.84674
VUV 135.834572
WST 3.163373
XAF 655.957
XAG 0.017061
XAU 0.000261
XCD 3.103348
XCG 2.069248
XDR 0.81191
XOF 655.957
XPF 119.331742
YER 271.630979
ZAR 18.660535
ZMK 10336.163763
ZMW 22.532962
ZWL 369.753367
SSP 6504.018863
MXV 2.231495

IA y empleo: Alarma y Realidad




A mediados de febrero de 2026 el director ejecutivo de la división de inteligencia artificial de Microsoft, Mustafa Suleyman, pronosticó en una entrevista que la inteligencia artificial alcanzaría “rendimiento de nivel humano en la mayoría de las tareas profesionales” en un plazo de doce a dieciocho meses. El ejecutivo explicó que la automatización afectaría sobre todo a las labores de cuello blanco –abogados, contables, jefes de proyectos o profesionales del marketing– porque esas tareas consisten en pasar horas frente a un ordenador. Su objetivo, dijo, era desarrollar “miles de millones de mentes digitales” para que cada institución pudiera disponer de un modelo personalizado. Aunque la predicción partió de un directivo especializado en IA, muchos titulares la presentaron como una advertencia del propio CEO de Microsoft, Satya Nadella, lo que amplificó su alcance y la hizo viral.

La declaración llegó tras una serie de pronunciamientos similares de otros líderes tecnológicos. Fortune recordó que el responsable de Anthropic, Dario Amodei, había vaticinado en mayo de 2025 que la inteligencia artificial eliminaría la mitad de los puestos de entrada para trabajos de oficina, y el consejero delegado de Ford, Jim Farley, aventuró que reduciría a la mitad los puestos administrativos en Estados Unidos. Elon Musk declaró en el Foro de Davos de 2026 que la inteligencia artificial general podría llegar ese mismo año.

Impacto en los mercados y el temor en el crédito privado
La idea de que la IA pueda automatizar en un año y medio las tareas profesionales se trasladó rápidamente a los mercados financieros. La bolsa tecnológica ya mostraba signos de inquietud por el aumento de inversiones en centros de datos y por la incertidumbre sobre el retorno de ese gasto. Un informe hipotético de Citrini Research, difundido a finales de febrero, imaginó un escenario en el que el uso masivo de IA hacía caer el mercado, elevaba el desempleo al 10 % y generaba un “bucle fatal” de sustitución de empleados. Ese documento, difundido por redes sociales, fue citado como uno de los factores que desencadenaron un desplome del 1,7 % en el Dow Jones y del 1,1 % en el Nasdaq. Algunos medios internacionales destacaron que el temor no se limitaba a las grandes tecnológicas: la directora general de Franklin Templeton, Jenny Johnson, advirtió al Financial Times que la IA estaba cuestionando el modelo de negocio de muchas empresas de software, y que los fondos de capital privado estaban utilizando vehículos de continuidad para devolver dinero a sus inversores.

Ese nerviosismo se contagió al creciente mercado de crédito privado, un sector que presta dinero a empresas fuera del sistema bancario y que se había convertido en uno de los principales financiadores de proyectos de software. Algunas firmas de capital riesgo, al percibir el riesgo de que los ingresos de las tecnológicas se reduzcan por la automatización, comenzaron a frenar nuevas financiaciones y a presionar para acelerar la devolución de capital. Los analistas señalaron que la caída de las acciones de empresas como IBM, Workday o Salesforce –que retrocedieron entre un 7 % y un 13 % a finales de febrero– estaba vinculada a estas preocupaciones.

¿Profecía o exageración? Evidencias y matices
Aunque la predicción de Suleyman acaparó titulares, varios estudios sugieren que la automatización total aún está lejos. Fortune cita un informe de Thomson Reuters según el cual abogados, contables y auditores utilizan la IA principalmente para tareas puntuales como la revisión de documentos y los análisis rutinarios, con mejoras marginales de productividad y sin indicios de despidos masivos. Otro estudio de la organización METR observó que la IA puede ralentizar algunas labores: el trabajo de los desarrolladores de software se demoró un 20 % cuando utilizaron estas herramientas.

La propia Microsoft también ha experimentado esa realidad. En 2025 la empresa despidió a unas 15 000 personas, una reducción que su consejero delegado, Satya Nadella, justificó como parte de la necesidad de “reimaginar nuestra misión para una nueva era”. Sin embargo, la compañía busca simultáneamente reforzar su independencia tecnológica: Suleyman explicó que Microsoft está desarrollando modelos propios para no depender de terceros y para alcanzar una “superinteligencia” capaz de resolver tareas complejas. Por su parte Nadella, en un podcast con líderes empresariales en Davos, describió la IA como “el mayor cambio en el trabajo del conocimiento desde la llegada del PC” y propuso la idea de gestores de mentes infinitas, asistentes capaces de ejecutar tareas y coordinar flujos de trabajo.

Además de la discusión entre ejecutivos, distintos economistas cuestionan la visión apocalíptica. Las previsiones de ganancias de la mayoría de las empresas fuera del sector tecnológico no reflejan expectativas de un boom de productividad a corto plazo. Los recortes laborales vinculados con la IA fueron responsables de aproximadamente 55 000 despidos en 2025, una cifra marginal en comparación con la población ocupada de los países industrializados.

Reacción social: escepticismo, sarcasmo y búsqueda de alternativas
La repercusión de las declaraciones también se midió en la conversación pública. Entre profesionales y usuarios se generó un intenso debate sobre la veracidad de las advertencias y sobre el modo de prepararse. Muchos comentarios de lectores y espectadores expresaron escepticismo sobre la rapidez de los cambios: algunos señalaron que las grandes empresas utilizan la inteligencia artificial como excusa para justificar recortes de personal que habrían realizado de todos modos, alegando que la sobrecontratación de 2023 y la ralentización económica explicarían mejor los despidos. Otros señalaron que el mercado laboral tecnológico ya cambiaba cada seis meses mucho antes de la irrupción de modelos de lenguaje masivo, por lo que la necesidad de reciclarse no es nueva.

Hubo espacio para el humor y la crítica política: algunos afirmaron que habría que sustituir primero a los políticos, mientras que otros, dedicados a oficios físicos como la electricidad o el cuidado de mascotas, bromearon con que la IA les “importa poco”. También surgieron argumentos sobre las consecuencias sociales de una automatización acelerada: ¿quién comprará los productos si la mayoría de la población queda sin trabajo?, se preguntaron. Varios participantes recomendaron reorientarse hacia disciplinas técnicas como la electromecánica para encargarse del mantenimiento de robots y sistemas inteligentes, o dedicarse a servicios que todavía requieren interacción humana.

Consecuencias y perspectivas
La controversia desatada por las declaraciones de Suleyman pone de manifiesto la profunda incertidumbre que rodea al desarrollo de la inteligencia artificial. Por un lado, directivos y emprendedores ven en ella la clave para reducir costes y multiplicar la productividad. Por otro, trabajadores y analistas advierten que las predicciones apocalípticas pueden provocar una espiral de miedo injustificada que afecte a la inversión y al empleo.

Hasta ahora, las evidencias apuntan a un avance gradual: la IA complementa tareas específicas y sirve de herramienta de apoyo más que de sustituta total. La historia de las revoluciones tecnológicas muestra que muchas profesiones evolucionan y otras nuevas aparecen. El reto para gobiernos, empresas y trabajadores será gestionar la transición, invertir en formación y establecer medidas de protección social que permitan aprovechar el potencial de la IA sin desencadenar una crisis de empleo ni un pánico financiero.