Zürcher Nachrichten - IA y empleo: Alarma y Realidad

EUR -
AED 4.208972
AFN 73.34913
ALL 94.723353
AMD 421.974787
ANG 2.051943
AOA 1052.100506
ARS 1662.879862
AUD 1.633057
AWG 2.065807
AZN 1.978188
BAM 1.956541
BBD 2.309234
BDT 140.740843
BGN 1.937883
BHD 0.432188
BIF 3417.034603
BMD 1.146079
BND 1.480067
BOB 7.922931
BRL 5.913075
BSD 1.146514
BTN 108.094993
BWP 15.569964
BYN 3.174316
BYR 22463.148822
BZD 2.305953
CAD 1.620569
CDF 2635.982402
CHF 0.923513
CLF 0.02623
CLP 1032.353653
CNY 7.758154
CNH 7.7801
COP 3947.164915
CRC 519.496734
CUC 1.146079
CUP 30.371094
CVE 110.539495
CZK 24.21281
DJF 203.681339
DKK 7.474578
DOP 66.988435
DZD 152.877533
EGP 57.214216
ERN 17.191185
ETB 181.542388
FJD 2.57438
FKP 0.866335
GBP 0.866304
GEL 3.042833
GGP 0.866335
GHS 12.840022
GIP 0.866335
GMD 83.095899
GNF 10056.843814
GTQ 8.738271
GYD 239.878749
HKD 8.983701
HNL 30.577569
HRK 7.533061
HTG 149.887416
HUF 352.880059
IDR 20401.352662
ILS 3.389644
IMP 0.866335
INR 108.242008
IQD 1501.363518
IRR 1576145.174428
ISK 144.211309
JEP 0.866335
JMD 181.107005
JOD 0.812568
JPY 184.84937
KES 148.30689
KGS 100.224458
KHR 4595.776869
KMF 493.960537
KPW 1031.47152
KRW 1753.283128
KWD 0.353016
KYD 0.955453
KZT 559.764426
LAK 25288.233135
LBP 102631.376141
LKR 382.424825
LRD 208.58626
LSL 18.887737
LTL 3.384074
LVL 0.693252
LYD 7.306198
MAD 10.680023
MDL 20.070688
MGA 4813.532348
MKD 61.632041
MMK 2406.219499
MNT 4102.473907
MOP 9.255865
MRU 45.900542
MUR 54.863033
MVR 17.650441
MWK 1990.739584
MXN 19.87701
MYR 4.735597
MZN 73.245837
NAD 18.887637
NGN 1559.929785
NIO 41.980445
NOK 11.119145
NPR 172.952743
NZD 1.996321
OMR 0.440665
PAB 1.146524
PEN 3.877153
PGK 5.029002
PHP 69.62545
PKR 319.010697
PLN 4.260726
PYG 6982.613861
QAR 4.174591
RON 5.239069
RSD 117.378035
RUB 84.353628
RWF 1677.286648
SAR 4.300311
SBD 9.235444
SCR 15.640758
SDG 688.219677
SEK 10.975193
SGD 1.48023
SHP 0.855664
SLE 28.365606
SLL 24032.708241
SOS 654.985307
SRD 42.827769
STD 23721.521821
STN 24.583395
SVC 10.032887
SYP 126.678518
SZL 18.898513
THB 37.636661
TJS 10.640037
TMT 4.011277
TND 3.372337
TOP 2.759484
TRY 53.229627
TTD 7.785949
TWD 36.245092
TZS 3009.085442
UAH 51.527989
UGX 4184.548182
USD 1.146079
UYU 46.07745
UZS 13237.212413
VES 695.248966
VND 30176.260636
VUV 135.976896
WST 3.153785
XAF 656.199778
XAG 0.017601
XAU 0.000275
XCD 3.097336
XCG 2.066365
XDR 0.806493
XOF 652.688901
XPF 119.331742
YER 271.764039
ZAR 18.887164
ZMK 10316.082823
ZMW 20.508588
ZWL 369.036977

IA y empleo: Alarma y Realidad




A mediados de febrero de 2026 el director ejecutivo de la división de inteligencia artificial de Microsoft, Mustafa Suleyman, pronosticó en una entrevista que la inteligencia artificial alcanzaría “rendimiento de nivel humano en la mayoría de las tareas profesionales” en un plazo de doce a dieciocho meses. El ejecutivo explicó que la automatización afectaría sobre todo a las labores de cuello blanco –abogados, contables, jefes de proyectos o profesionales del marketing– porque esas tareas consisten en pasar horas frente a un ordenador. Su objetivo, dijo, era desarrollar “miles de millones de mentes digitales” para que cada institución pudiera disponer de un modelo personalizado. Aunque la predicción partió de un directivo especializado en IA, muchos titulares la presentaron como una advertencia del propio CEO de Microsoft, Satya Nadella, lo que amplificó su alcance y la hizo viral.

La declaración llegó tras una serie de pronunciamientos similares de otros líderes tecnológicos. Fortune recordó que el responsable de Anthropic, Dario Amodei, había vaticinado en mayo de 2025 que la inteligencia artificial eliminaría la mitad de los puestos de entrada para trabajos de oficina, y el consejero delegado de Ford, Jim Farley, aventuró que reduciría a la mitad los puestos administrativos en Estados Unidos. Elon Musk declaró en el Foro de Davos de 2026 que la inteligencia artificial general podría llegar ese mismo año.

Impacto en los mercados y el temor en el crédito privado
La idea de que la IA pueda automatizar en un año y medio las tareas profesionales se trasladó rápidamente a los mercados financieros. La bolsa tecnológica ya mostraba signos de inquietud por el aumento de inversiones en centros de datos y por la incertidumbre sobre el retorno de ese gasto. Un informe hipotético de Citrini Research, difundido a finales de febrero, imaginó un escenario en el que el uso masivo de IA hacía caer el mercado, elevaba el desempleo al 10 % y generaba un “bucle fatal” de sustitución de empleados. Ese documento, difundido por redes sociales, fue citado como uno de los factores que desencadenaron un desplome del 1,7 % en el Dow Jones y del 1,1 % en el Nasdaq. Algunos medios internacionales destacaron que el temor no se limitaba a las grandes tecnológicas: la directora general de Franklin Templeton, Jenny Johnson, advirtió al Financial Times que la IA estaba cuestionando el modelo de negocio de muchas empresas de software, y que los fondos de capital privado estaban utilizando vehículos de continuidad para devolver dinero a sus inversores.

Ese nerviosismo se contagió al creciente mercado de crédito privado, un sector que presta dinero a empresas fuera del sistema bancario y que se había convertido en uno de los principales financiadores de proyectos de software. Algunas firmas de capital riesgo, al percibir el riesgo de que los ingresos de las tecnológicas se reduzcan por la automatización, comenzaron a frenar nuevas financiaciones y a presionar para acelerar la devolución de capital. Los analistas señalaron que la caída de las acciones de empresas como IBM, Workday o Salesforce –que retrocedieron entre un 7 % y un 13 % a finales de febrero– estaba vinculada a estas preocupaciones.

¿Profecía o exageración? Evidencias y matices
Aunque la predicción de Suleyman acaparó titulares, varios estudios sugieren que la automatización total aún está lejos. Fortune cita un informe de Thomson Reuters según el cual abogados, contables y auditores utilizan la IA principalmente para tareas puntuales como la revisión de documentos y los análisis rutinarios, con mejoras marginales de productividad y sin indicios de despidos masivos. Otro estudio de la organización METR observó que la IA puede ralentizar algunas labores: el trabajo de los desarrolladores de software se demoró un 20 % cuando utilizaron estas herramientas.

La propia Microsoft también ha experimentado esa realidad. En 2025 la empresa despidió a unas 15 000 personas, una reducción que su consejero delegado, Satya Nadella, justificó como parte de la necesidad de “reimaginar nuestra misión para una nueva era”. Sin embargo, la compañía busca simultáneamente reforzar su independencia tecnológica: Suleyman explicó que Microsoft está desarrollando modelos propios para no depender de terceros y para alcanzar una “superinteligencia” capaz de resolver tareas complejas. Por su parte Nadella, en un podcast con líderes empresariales en Davos, describió la IA como “el mayor cambio en el trabajo del conocimiento desde la llegada del PC” y propuso la idea de gestores de mentes infinitas, asistentes capaces de ejecutar tareas y coordinar flujos de trabajo.

Además de la discusión entre ejecutivos, distintos economistas cuestionan la visión apocalíptica. Las previsiones de ganancias de la mayoría de las empresas fuera del sector tecnológico no reflejan expectativas de un boom de productividad a corto plazo. Los recortes laborales vinculados con la IA fueron responsables de aproximadamente 55 000 despidos en 2025, una cifra marginal en comparación con la población ocupada de los países industrializados.

Reacción social: escepticismo, sarcasmo y búsqueda de alternativas
La repercusión de las declaraciones también se midió en la conversación pública. Entre profesionales y usuarios se generó un intenso debate sobre la veracidad de las advertencias y sobre el modo de prepararse. Muchos comentarios de lectores y espectadores expresaron escepticismo sobre la rapidez de los cambios: algunos señalaron que las grandes empresas utilizan la inteligencia artificial como excusa para justificar recortes de personal que habrían realizado de todos modos, alegando que la sobrecontratación de 2023 y la ralentización económica explicarían mejor los despidos. Otros señalaron que el mercado laboral tecnológico ya cambiaba cada seis meses mucho antes de la irrupción de modelos de lenguaje masivo, por lo que la necesidad de reciclarse no es nueva.

Hubo espacio para el humor y la crítica política: algunos afirmaron que habría que sustituir primero a los políticos, mientras que otros, dedicados a oficios físicos como la electricidad o el cuidado de mascotas, bromearon con que la IA les “importa poco”. También surgieron argumentos sobre las consecuencias sociales de una automatización acelerada: ¿quién comprará los productos si la mayoría de la población queda sin trabajo?, se preguntaron. Varios participantes recomendaron reorientarse hacia disciplinas técnicas como la electromecánica para encargarse del mantenimiento de robots y sistemas inteligentes, o dedicarse a servicios que todavía requieren interacción humana.

Consecuencias y perspectivas
La controversia desatada por las declaraciones de Suleyman pone de manifiesto la profunda incertidumbre que rodea al desarrollo de la inteligencia artificial. Por un lado, directivos y emprendedores ven en ella la clave para reducir costes y multiplicar la productividad. Por otro, trabajadores y analistas advierten que las predicciones apocalípticas pueden provocar una espiral de miedo injustificada que afecte a la inversión y al empleo.

Hasta ahora, las evidencias apuntan a un avance gradual: la IA complementa tareas específicas y sirve de herramienta de apoyo más que de sustituta total. La historia de las revoluciones tecnológicas muestra que muchas profesiones evolucionan y otras nuevas aparecen. El reto para gobiernos, empresas y trabajadores será gestionar la transición, invertir en formación y establecer medidas de protección social que permitan aprovechar el potencial de la IA sin desencadenar una crisis de empleo ni un pánico financiero.