El ejército ucraniano lucha por reformarse ante la falta de personal
En lo profundo de un bosque ucraniano, en uno de los mayores campos de entrenamiento militar del país, el estruendo y las detonaciones de armas se mezclan con los gritos de los nuevos soldados.
Cuando Rusia lanzó su invasión en 2022, las oficinas de reclutamiento estaban repletas de voluntarios dispuestos a defender el país.
Pero después de cuatro agotadores años de guerra y decenas de miles de muertos, la "motivación" escasea entre los nuevos reclutas y muy pocos son los que están allí por voluntad propia.
Ante esta grave falta de personal, el ejército ucraniano intenta reformar el proceso de movilización y entrenamiento y las condiciones contractuales y salariales de las tropas.
En el campo militar al que la AFP pudo acceder con un permiso excepcional, los conscriptos siguen un entrenamiento básico antes de ir al frente.
"Necesitan tener motivación", dice a la AFP un instructor que responde al mote de Alex.
"La gente tiene menos ganas de aprender; tienen más, digamos, miedos y expectativas negativas", coincide otro instructor de 28 años, conocido como Buk.
La desmotivación se agrava por el requisito de servicio indefinido, la percepción de que el ejército funciona con estructuras anticuadas y una burocracia heredada de la era soviética; y por las denuncias de que algunos comandantes tratan a los soldados como carne de cañón.
El ejército ha reconocido la necesidad de actualizarse.
- "Construyamos juntos un nuevo ejército" -
El recién nombrado ministro de Defensa, Mijaílo Fédorov, un reformista digital, dijo que prepara "cambios clave en el proceso de movilización" y mejores contratos y salarios para la infantería y las tropas de asalto.
Dos de las unidades más avanzadas y eficaces de Ucrania - el 3er Cuerpo del Ejército y el Cuerpo Jartia - están implementando reformas de entrenamiento en todo el ejército.
"Ofrecemos esto a todos: únanse a nosotros, construyamos juntos un nuevo ejército", dijo Igor Obolenski, comandante del Cuerpo Jartia.
El entrenamiento, que desde el año pasado se extendió de 30 a 51 días, está concebido para curtir a los reclutas y prepararlos para lo que encontrarán en el frente.
Uno de los ejercicios, realizado en grupos de diez, se llama el "curso psicológico".
Mientras unos altavoces emiten gritos, gemidos y voces simulando el fragor de la batalla, los reclutas corren por una pista de obstáculos, perseguidos por instructores que gritan: "¡Más rápido!".
En otro ejercicio, un escuadrón de cinco personas debe evacuar a soldados de un automóvil alcanzado por un dron en un campo lleno de humo negro y donde resuenan los sonidos de explosiones y disparos simulados.
La campaña de reclutamiento ha generado opiniones dispares en la población. Hay quien la tacha de injusta, corrupta y, a veces, abusiva.
Según el presidente Volodimir Zelenski, entre 30.000 y 35.000 personas son movilizadas cada mes.
Pero los soldados que abandonan sus unidades durante el entrenamiento o ya en el frente representan un problema.
En los primeros tres años y medio de guerra, se abrieron más de 230.000 causas penales a soldados que se ausentaron sin permiso, según el diario Ukrainska Pravda, que cita estadísticas de la Fiscalía General.
– "Me atraparon" –
Un joven recluta de 26 años con el apodo Marinero dijo que el entrenamiento iba mejor de lo que esperaba.
Los reclutadores lo "agarraron" un día que "volvía de una tienda". "Así fue como me atraparon", explica.
"La parte más difícil fueron probablemente los primeros días, antes de que lo asumiera", recuerda.
Al principio temía que el entrenamiento fuera "horrible", pero luego le sorprendió lo "tranquilo" que había sido.
Con un aire tranquilo pero serio, su instructor, Buk, explica con entusiasmo que los programas han mejorado desde el inicio de la guerra.
"El entrenamiento ha cambiado radicalmente, y sigue cambiando, porque las condiciones del combate también cambian", afirma.
Ahora se hace más énfasis en escuchar a los reclutas y "tratarlos con comprensión".
"Es la clave para sobrevivir", asegura. "Si no hay desarrollo, trabajo sobre los errores, análisis de lo que ocurre, análisis de la experiencia de combate, esto llevará a la destrucción".
Pero hablando con la AFP sin cámaras, los instructores admiten que la situación dista mucho de ser perfecta.
Los estándares varían entre los centros de entrenamiento del país. En algunos, hay deserciones masivas.
"Aún queda mucho por hacer", dijo uno de ellos, bajo condición de anonimato.
I.Widmer--NZN